El plan final de la senda incluía quitar los miradores de El Bocal por ser inseguros para peatones

Un proyecto de 2016 ya contemplaba retirar los miradores de El Bocal por ser inseguros, años antes del derrumbe mortal de la pasarela en la senda costera.

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Servicios de emergencias trabajan en el lugar de los hechos, la playa de El Bocal, a 4 de marzo de 2026, en Santander, Cantabria (España). Juanma Serrano - Europa Press

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El proyecto elaborado por el Ministerio para rematar las obras de la senda costera de Santander, paralizadas tras la polémica social que suscitaron, preveía desmontar algunas de las estructuras ya construidas, entre ellas los miradores de El Bocal, al incorporar pasarelas de madera sobre grietas en las rocas junto al mar consideradas “inadecuadas para el tránsito peatonal”.

Así figura en un documento de agosto de 2016 del entonces Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente -hoy Ministerio para la Transición Ecológica-, relativo a la finalización de las actuaciones iniciadas y que recogía la retirada de ciertos elementos a petición del Ayuntamiento en el tramo donde hace dos semanas se desplomó una pasarela, causando la muerte de seis jóvenes que recorrían este itinerario litoral.

El texto corresponde al proyecto de construcción “Finalización de la senda peatonal desde el Faro de Cabo Mayor hasta la Virgen del Mar, término municipal de Santander”, redactado por la Demarcación de Costas en Cantabria, dependiente de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar.

El documento, difundido por Vox en el Pleno extraordinario sobre la tragedia solicitado por la oposición, asumía la propuesta del Consistorio de suprimir los miradores de esa zona y también el campo de tiro situado en el actual emplazamiento del campo de fútbol de Cueto y de las instalaciones del centro territorial de Meteorología, afectado por “actos de vandalismo con la desaparición o deterioro de su pavimento de madera”.

Según el proyecto, que nunca llegó a ejecutarse y por tanto no se procedió a retirar esas estructuras, el mirador de El Bocal se completa con dos plataformas de madera sobre las conducciones de toma de agua del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que “permitían el paso a través de dos grietas pero que son inadecuadas para el tránsito peatonal”.

“Por su parte, la estructura ubicada en el 3+200 salva una grieta en la que la alternativa es un paseo de pescadores peligroso dentro de la disponibilidad de terrenos de la senda”, precisa el informe, de 255 páginas y firmado por José Antonio Osorio, que continúa siendo jefe de la Demarcación de Costas en Cantabria.

El proyecto que suscribe Osorio, con un presupuesto base de licitación cercano a los 400.000 euros, IVA incluido, reservaba una partida de 33.658 euros para “demoliciones y desbroces” y recogía la retirada del mirador del campo de Cueto y del mirador de madera de El Bocal, conforme a la petición municipal.

Paralelamente, la Asociación en Defensa de la Senda Costera había solicitado desmontar “todos” los miradores y pasarelas, “una parte destacable del proyecto inicial”, tal y como admite el documento de finalización de unas obras que quedaron detenidas.

En una de esas estructuras se produjo el siniestro mortal, que ha desencadenado un intercambio de reproches entre el Ayuntamiento y Costas sobre quién debía encargarse del mantenimiento de la pasarela y ha abierto un debate sobre las posibles causas de la rotura y el hundimiento. El Consistorio ha señalado un posible fallo estructural ligado a la calidad de los materiales empleados y a modificaciones entre el diseño original y la obra finalmente ejecutada.

Más allá de la controversia política, los hechos están bajo investigación judicial. En la causa se han personado las familias de las seis víctimas, la única superviviente, el Ayuntamiento -como parte interesada y eventual responsable civil- y la única persona investigada hasta ahora: la agente de la Policía Local que atendió el día anterior al suceso el aviso del 112 y no tramitó la incidencia. Deberá declarar el 27 de marzo, junto a varios testigos, ante la titular del Juzgado de Instrucción de la Plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Santander.