La Estrategia de integridad de la información sanitaria de Escocia (Scottish Health Information Integrity Strategy), publicada el 31 de octubre de 2025, es una iniciativa pionera en la lucha contra la desinformación en salud. Está disponible en este enlace
Como se explica en su resumen ejecutivo, responde “a uno de los problemas más complejos de nuestro tiempo: el creciente volumen de información sanitaria falsa o engañosa que circula en nuestras comunidades. Ya sea compartida de forma inocente o creada con la intención de causar daño, la información sanitaria falsa puede sembrar dudas, minar la confianza y afectar nuestras decisiones. Todos estamos expuestos a información falsa, tanto en línea como fuera de ella, y todos somos, en cierta medida, susceptibles a sus efectos”.
Como recuerda el documento, “la pandemia de COVID-19 demostró lo difícil que puede ser abordar las amenazas para la salud social en medio de una información falsa generalizada. El panorama ha cambiado considerablemente desde 2020. Con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y un ecosistema de redes sociales en constante cambio, nunca ha sido tan fácil crear y difundir información falsa. En este contexto, la confianza pública en el gobierno continúa disminuyendo. Apoyar a las voces de confianza en nuestras comunidades para que dialoguen con sensibilidad y empatía con las personas que pueden ser vulnerables a la información sanitaria falsa debe ser un pilar fundamental de cualquier enfoque".
En un mundo cada vez más impredecible, prosigue, las futuras emergencias sanitarias -incluidas las pandemias- son prácticamente inevitables. En consonancia con las prácticas más generales del Reino Unido e internacionales, la estrategia se centra en tres pilares: liderazgo y coordinación; desarrollo de la resiliencia de Escocia ante la información falsa; y respuesta rápida. Las acciones detalladas han sido acordadas conjuntamente por el Gobierno Escocés, Salud Pública de Escocia y Educación de Escocia, en consulta con el Servicio de Salud Británico (NHS) y muchas otros organismos interesados. Establecen los pasos iniciales necesarios para crear una respuesta ética, coherente y basada en la evidencia, que utilice, siempre que sea posible, los recursos y la experiencia existentes.
Liderazgo y coordinación
En cuanto al primer pilar, centrado en liderazgo y coordinación, se recalca que incorporar las lecciones aprendidas en la respuesta a la información sanitaria falsa durante la pandemia de COVID-19 “requiere un liderazgo y una coordinación visibles. Las instituciones que gestionan la información sanitaria falsa deben asignar recursos, integrando el trabajo en los sistemas y prácticas existentes”.
Para ello, se recomienda proporcionar recursos específicos para abordar la información sanitaria falsa en el Gobierno escocés y las instituciones sanitarias asociadas. Además, debe integrarse la mitigación de daños contra la información sanitaria falsa en las estructuras de gobernanza del Gobierno escocés, Salud Pública de Escocia y el Servicio Nacional de Salud de Escocia.
Por otro lado, se recomienda proporcionar un modelo adaptable para otras áreas gubernamentales afectadas por la información sanitaria falsa.
Por último, se recomienda participar en redes académicas e institucionales en el Reino Unido e internacionalmente “para obtener información, compartir aprendizajes y garantizar que nuestra respuesta se base en la evidencia más reciente”.
Fortalecer la resiliencia
El segundo pilar se basa en fortalecer la resiliencia de Escocia ante la información sanitaria falsa. Para ello, el documento reclama “esfuerzos continuos para mejorar la capacidad de las personas y las comunidades para navegar con seguridad por el panorama de la información sanitaria, tanto en línea como fuera de línea. El trabajo derivado de esta estrategia debe complementar los programas ya establecidos, a la vez que se buscan nuevas oportunidades en los ámbitos de la educación y la salud. Esto incluye apoyar a los profesionales sanitarios para que gestionen con sensibilidad las interacciones con pacientes que puedan haber sido influenciados por información falsa, y promover la integración de las competencias digitales, mediáticas y de alfabetización sanitaria en la educación primaria y secundaria”.
Entre otras recomendaciones, destacan:
- Apoyar al personal del NHS para que adquiera los conocimientos y las habilidades necesarios para mantener conversaciones basadas en la evidencia con los pacientes y abordar con sensibilidad situaciones influenciadas por información sanitaria falsa.
- Desarrollar un conjunto de herramientas de comunicación basadas en la evidencia para las instituciones sanitarias, con el fin de empoderarlas y empoderar a su personal para abordar la información sanitaria falsa en su contexto local.
- Desarrollar alianzas con líderes comunitarios del tercer sector y comunidades religiosas para ampliar el alcance de la información precisa y sumar voces de confianza a la comunicación y la interacción con las comunidades.
- Apoyar los esfuerzos continuos para integrar la alfabetización mediática, digital y sanitaria en el Currículo Escocés para la Excelencia.
- Trabajar para establecer vínculos sólidos con la educación profesional sanitaria y social con el objetivo de promover la formación sobre información sanitaria falsa.
- Explorar el desarrollo de recursos para fomentar la alfabetización mediática, digital y sanitaria del público en relación con la información sanitaria falsa, a la vez que se apoyan las iniciativas ya en marcha en Escocia.
- Garantizar un seguimiento y una evaluación rigurosos de todas las intervenciones derivadas de esta estrategia.
Respuesta rápida a la información sanitaria falsa
En cuanto al tercer pilar, se insiste en que, si la información circula rápido, la información falsa lo hace aún más. Por este motivo, para garantizar que la información correcta llegue a las audiencias adecuadas, se subraya en el documento que los sistemas “deben ser ágiles y tener la capacidad de respuesta necesaria para comprender las narrativas falsas que circulan en las comunidades y en línea. También deben poder responder rápidamente cuando sea necesario de forma segura, justificable y empática. Basándose en la evidencia más reciente, la planificación y la implementación deben estar en marcha antes de que ocurra otra emergencia grave de salud pública”.
Las recomendaciones en este campo son:
- Explorar el desarrollo de procesos para comprender el panorama informativo -tanto online como offline- utilizando datos públicos, la retroalimentación del personal clínico y las aportaciones de la comunidad.
- Desarrollar un código de prácticas que establezca los principios clave de una respuesta institucional a la información sanitaria falsa en Escocia.
- Desarrollar un marco de evaluación de riesgos para priorizar las narrativas perjudiciales que requieren acción, adaptado de las directrices establecidas y basadas en la evidencia.
- Establecer protocolos escalables de respuesta rápida para su uso durante futuras emergencias de salud pública.
- Continuar colaborando con socios comunitarios y organizaciones del tercer sector para garantizar una amplia difusión de los mensajes de salud pública en las comunidades.
Euan Fischer, uno de los responsables de la Estrategia, acudió recientemente a Madrid a detallar estas claves. Lo hizo en la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de desinformación en salud’ celebrada en el Ministerio de Sanidad. El encuentro sirvió como punto de partida de la Estrategia Española de Desinformación en Salud que está elaborando la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) junto al ministerio, con un primer documento de trabajo que se presentará próximamente.