La exposición “Espacio y Tiempo. La escultura en la Colección Abanca” aterriza en la Casa de América de Madrid como una propuesta que plantea un itinerario cronológico por la transformación de la escultura desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, poniendo el foco en su vínculo con otras artes plásticas y en el diálogo constante entre espacio, materia y tiempo.
Impulsada de forma conjunta por Casa de América y Abanca —abierta al público del 4 de marzo al 23 de mayo, de lunes a sábado, entre las 11.00 y las 19.00 horas, con entrada libre y gratuita—, la muestra reúne 50 piezas de 41 creadores pertenecientes a la Colección Abanca.
Entre los artistas presentes se encuentran nombres de referencia como Julio González, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Pablo Picasso, Fernand Léger, Francisco Leiro, Susana Solano, Juan Muñoz o Julião Sarmento.
La inauguración oficial tendrá lugar este martes, en un acto presidido por el consejero delegado de Abanca, Francisco Botas, al que se sumarán el director general de Casa de América, León de la Torre, y el comisario de la exposición y responsable de la Colección Abanca, Diego Cascón Castro.
La escultura en el centro del discurso
En este contexto, el comisario ha subrayado que la intención fundamental del proyecto ha sido “centrar el protagonismo en la escultura”, una disciplina que, históricamente, ha quedado relegada frente a otras como la arquitectura o la pintura.
“Nos hemos centrado específicamente en la escultura como eje principal. No quiere decir que no haya pintura, pero funciona como suplemento”, ha indicado.
Uno de los desafíos ha sido precisamente presentar la escultura en diálogo con el propio edificio. Según Cascón, “La escultura es un arte espacial que se aproxima y se relaciona con otras disciplinas. El título 'Espacio y Tiempo' hace referencia a esa relación entre la obra y el lugar donde se expone”.
El recorrido se ordena de manera cronológica y arranca con la escultura gallega de finales del siglo XIX y comienzos del XX, con obras de Rafael de la Torre Mirón e Isidoro Brocos, para avanzar hacia la renovación del lenguaje escultórico en el siglo XX.
En este tramo sobresale la figura de Julio González, representado con una pieza de los años treinta que marcó un antes y un después en la escultura moderna. “A partir de él se establecen líneas puramente vanguardistas y se crea esa escultura en el espacio, basada en formas geométricas”, ha señalado el comisario.
La exposición prosigue con autores fundamentales de la posguerra española como Jorge Oteiza —del que se exhibe una obra de 1957-58—, Eduardo Chillida, presente con dos “lurras” de los años ochenta, y Baltasar Lobo, cuyas piezas permiten, en palabras de Cascón, “comprender la evolución de la escultura en España y la riqueza del panorama artístico del país en este período”.
Escultura contemporánea e instalación
El itinerario concluye en la segunda planta con propuestas contemporáneas que amplían el concepto clásico de escultura hacia el terreno de la instalación. Destacan las cuatro obras monumentales de Francisco Leiro, junto con trabajos de Susana Solano, Juan Muñoz y Julião Sarmento.
En el caso de Juan Muñoz, se exhibe una figura que se enfrenta a un espejo en el que también se refleja el visitante, integrándolo en la escena y reforzando el carácter escenográfico de la escultura actual. “Vemos esta figura que mira un espejo, es una figura inquietante y es un espejo en el que además también nos vemos como espectadores, con lo cual nos sitúa dentro de la propia obra”, ha explicado el comisario, remarcando su “importancia” dentro de la colección.
Digitalización 3D y experiencia interactiva
Como elemento innovador, todas las piezas han sido digitalizadas mediante un modelado en 3D que combina fotogrametría e inteligencia artificial. A través de códigos QR disponibles en las salas y en la web de la Colección Abanca, el público puede acceder a un visor interactivo que permite examinar las esculturas desde cualquier ángulo y dispositivo, sin necesidad de instalar software específico.