España cambia hoy la hora: comienza el horario de verano

El horario de verano arranca con una hora menos de sueño mientras crecen las críticas por su impacto en la salud y la falta de consenso en Europa para eliminarlo

3 minutos

Una persona cambiando la hora en un reloj, a 20 de octubre de 2025, en Madrid (España). Europa Press.

Una persona cambiando la hora en un reloj, a 20 de octubre de 2025, en Madrid (España). Europa Press.

Comenta

Publicado

Última actualización

3 minutos

Más leídas

En la madrugada de este sábado al domingo, España vuelve a adelantar los relojes y entra en el horario de verano. A las 2:00 serán las 3:00 en la Península (y a la 1:00 serán las 2:00 en Canarias), lo que implicará una hora menos de sueño, pero días con más luz por la tarde. Este cambio se aplica de forma regular desde hace más de 50 años y marca el inicio de una etapa en la que amanece y anochece progresivamente más tarde.

Mayoría a favor, pero con creciente debate

El horario de verano sigue contando con respaldo ciudadano: un 66% de los españoles lo prefiere frente al de invierno, según el CIS. Sin embargo, esta preferencia convive con una percepción cada vez más crítica sobre el propio cambio horario.

De hecho, un 67% de la población se muestra partidaria de eliminar la alternancia entre ambos horarios, lo que evidencia que el debate ya no es tanto qué horario elegir, sino si mantener o no el sistema actual.

Los expertos apuestan por el horario de invierno

Frente a la opinión mayoritaria, los especialistas en salud tienen una postura clara. Entidades como la Sociedad Española del Sueño (SES) y la Asociación Española de Pediatría defienden que el horario de invierno es más beneficioso para el organismo, al ajustarse mejor al ciclo natural de luz.

Según la SES, este horario favorece un ritmo biológico más estable, mejora el rendimiento cognitivo y puede contribuir a reducir problemas como el insomnio, la obesidad, la depresión o las enfermedades cardiovasculares.

El impacto en el reloj biológico

El cambio horario afecta directamente al ritmo circadiano, el reloj interno que regula funciones esenciales como el sueño, la liberación de hormonas o la digestión.

Los expertos señalan que la adaptación puede tardar hasta cinco días, ya que el organismo necesita reajustarse a los nuevos horarios de luz. La luz es, de hecho, el principal factor que sincroniza este sistema biológico.

La mayor exposición a la luz al final del día retrasa la producción de melatonina, la hormona del sueño, lo que puede provocar insomnio, fatiga o sensación de cansancio, especialmente en determinados grupos.

Niños y mayores, los más afectados

El impacto no es igual para todos. Los niños en edad escolar y las personas mayores son los colectivos más vulnerables.

En el caso de los menores, se recomienda dormir en torno a 10 u 11 horas, pero con el horario de verano en muchas zonas sigue siendo de día cuando deberían acostarse, lo que dificulta el descanso. Además, su sistema circadiano es menos maduro, lo que complica la adaptación.

Por su parte, las personas mayores presentan menor capacidad de adaptación a los cambios, lo que puede afectar a su descanso y a su estado general de salud.

Para facilitar la transición, los especialistas aconsejan adelantar progresivamente las rutinas —como las comidas, el ejercicio o la hora de dormir— entre 15 y 20 minutos en los días previos.

Un debate ligado al huso horario

El cambio de hora también ha reabierto el debate sobre el huso horario en España. Actualmente, el país utiliza el horario de Europa central, pese a que por su posición geográfica le correspondería el de Europa occidental, como Portugal.

Esta diferencia provoca un mayor desfase entre el horario oficial y el ciclo solar, algo que muchos expertos consideran poco adecuado para los hábitos de vida y el descanso.

Europa no logra un acuerdo

Aunque el debate lleva años sobre la mesa, la Unión Europea no ha logrado consensuar el fin del cambio horario. En 2019, el Parlamento Europeo aprobó eliminarlo, pero los Estados miembros no alcanzaron un acuerdo sobre qué horario adoptar de forma permanente.

Para modificar el sistema actual se requiere el respaldo de al menos 15 países que representen el 65% de la población de la UE, algo que hasta ahora no se ha conseguido.

El Gobierno español ha mostrado en varias ocasiones su intención de suprimir el cambio, argumentando que su impacto en el ahorro energético es limitado y sus efectos en la salud pueden ser negativos, pero la decisión final depende del marco europeo.

Un sistema heredado de la crisis del petróleo

El origen del cambio horario se remonta a los años 70, cuando muchos países europeos lo adoptaron para reducir el consumo energético durante la crisis del petróleo, ajustando la actividad diaria a las horas de luz natural.

Posteriormente, en 2001, una directiva europea armonizó su aplicación en todos los Estados miembros. Sin embargo, con el paso del tiempo, el argumento del ahorro energético ha perdido peso, mientras que han ganado relevancia los efectos sobre la salud y el bienestar.

Un cambio que seguirá, al menos, hasta 2031

A falta de acuerdo político, el sistema se mantiene. Según el calendario de la Comisión Europea, los cambios de hora continuarán al menos hasta 2031.

El próximo ajuste tendrá lugar el domingo 25 de octubre, cuando se volverá al horario de invierno. Hasta entonces, España afronta meses con más horas de luz por la tarde, pero también con un debate abierto que, por ahora, sigue sin resolverse.