El fútbol español vuelve a estar bajo el foco internacional por actitudes racistas de los aficionados. Durante el partido amistoso entre España y Egipto, celebrado en el RCDE Stadium de Cornellà, se escucharon el pasado martes cánticos de “musulmán el que no bote” provenientes de parte de la afición.
A pesar de los intentos de la Federación Española de Fútbol de frenar la conducta mediante megafonía y anuncios de respeto, los gritos se repitieron, obligando a una parte del público a reprenderlos con silbidos hacia el final del encuentro.
El delantero Lamine Yamal, uno de los jugadores más destacados de la selección española, reaccionó con contundencia, abandonando el campo antes de la vuelta de honor y calificando los cánticos como “una falta de respeto y algo intolerable”. En sus redes sociales, Lamine insistió: “Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable… usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas.”
Reacciones institucionales y sociales
El incidente generó un amplio rechazo. Berni Álvarez, consejero catalán de Deportes, calificó la situación como un acto de extrema derecha y pidió activar el protocolo antirracista de la Federación y de la Generalitat.
Por su parte, los Mossos d’Esquadra han iniciado una investigación para esclarecer los hechos. Desde el club Espanyol, anfitrión del amistoso, aseguraron que el incidente no refleja la actitud de su afición.
“Resulta profundamente injusto atribuir estos comportamientos a la afición del Espanyol, que se ha caracterizado por su pluralidad, respeto y compromiso con los valores del deporte”, escribieron en redes.
El Mundial de 2030 y la presión internacional
El episodio se produce en un momento crítico, mientras España compite con Marruecos por acoger la final del Mundial de 2030. La FIFA podría imponer sanciones a la Federación o al club responsable, incluso si no se demuestra culpa directa, lo que pone en riesgo la candidatura española.
Los cánticos en Cornellà recuerdan casos previos de racismo en la Liga y en amistosos internacionales. Desde los insultos a Vinicius Jr. en Mestalla hasta los de Iñaki Williams en 2020, los incidentes se repiten y evidencian la falta de un protocolo firme y efectivo.
Incluso esta temporada, durante el partido Elche-Espanyol, se activó el protocolo antirracista tras un presunto comentario de Rafa Mir contra El Hilali, lo que muestra que el problema persiste pese a las medidas adoptadas.