España se posiciona como yacimiento clave de tierras raras para la autonomía estratégica de la UE

España emerge como pieza clave en tierras raras y minerales críticos para reducir la dependencia de la UE, entre retos ambientales y proyectos de reciclaje.

5 minutos

España alberga bajon su suelo materias primas estratégicas EPDATA

Publicado

5 minutos

La expansión imparable de las tecnologías digitales y de la movilidad eléctrica ha desencadenado una pugna global por asegurarse el dominio de los minerales imprescindibles para fabricar dispositivos como teléfonos móviles o vehículos eléctricos. En este escenario de competencia por las materias primas, la Unión Europea ha dirigido su atención hacia España, considerada uno de los enclaves geológicos con mayor capacidad para reforzar su peso estratégico.

El subsuelo español ha albergado históricamente recursos esenciales que han sido determinantes para la economía nacional y que han permitido que la industria extractiva alcance una facturación anual cercana a los 3.500 millones de euros, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Sin embargo, el foco actual se ha desplazado hacia el oeste peninsular, hacia el denominado Macizo Varisco: una extensa franja minera que cruza la Península desde el norte de Galicia hasta el sur de Andalucía, donde se han identificado indicios de minerales con singulares propiedades magnéticas y electrónicas, aunque escasos.

“En la mayoría de los casos, esos minerales nos aportan un elemento químico concreto, pero se encuentran en muy bajas concentraciones en la superficie de nuestro planeta. Con lo cual, son difíciles de explorar y, en muchas ocasiones, de explotar”, indica a Europa Press el profesor de Cristalografía, Mineralogía y Química Agrícola de la Universidad de Sevilla (US), Joaquín Delgado.

Estas particularidades explican que solo exista en el planeta un número reducido de yacimientos susceptibles de explotación industrial, los conocidos como tierras raras (REE, por sus siglas en inglés) y minerales críticos. “China controla el mercado de REE, de ahí el interés de otros países, como EEUU, en controlar los posibles recursos que pueda haber fuera de China”, añade a Europa Press la científica titular del IGME-CSIC, Susana Timón.

“Son herramientas geopolíticas; el que tiene el control, tiene la sartén por su mango”, coincide Delgado. La Comisión Europea es muy consciente de ello, ya que la UE depende en gran medida de la extracción y el procesado que se realiza fuera de sus fronteras. Un ejemplo ilustrativo: el 97% del magnesio que consume la UE procede de China y el 98% del borato llega desde Turquía, lo que sitúa a Europa en una posición vulnerable ante posibles tensiones o cortes de suministro.

El Tribunal de Cuentas europeo ya alertó en febrero de que, pese a las iniciativas puestas en marcha para corregir esta dependencia, los avances resultan todavía insuficientes.

España, en el centro de la carrera por los minerales críticos

En este contexto, España emerge como pieza destacada en la nueva fiebre por las materias primas estratégicas. Actualmente concentra el 15% de las reservas mundiales de estroncio, almacenadas en una explotación a cielo abierto en Granada, y es el único productor de este mineral en Europa, aportando el 100% del consumo comunitario, según datos de MITECO. Además, figura como el segundo mayor productor de cobre del continente, con varias minas en operación.

A ello se suma que en la Península Ibérica se han identificado 20 de las 34 materias primas que Bruselas considera fundamentales y, de ellas, 17 se catalogan como estratégicas —entre otras, litio, cobalto, níquel, tungsteno o wolframio— por su papel decisivo en ámbitos como la transición energética, la industria de defensa o el sector aeroespacial.

Con este potencial sobre la mesa, el Consejo de Ministros dio luz verde en marzo al Programa Nacional de Exploración Minera (PNEM) 2026-2030, dotado con 182 millones de euros. “Tenemos abundantes recursos, materias primas fundamentales y estratégicas, pero queremos conocer cuántas más tenemos y si son extraíbles”, aseguró la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, durante un Desayuno Informativo de Europa Press, donde subrayó que el hidrógeno y los minerales podrían representar en 2050 “el 80% del valor del comercio internacional de la energía y otros productos relacionados”.

En paralelo, Bruselas presentó en 2025 una relación de 47 proyectos destinados a asegurar el acceso a materias primas dentro del territorio europeo. De ellos, siete se localizan en España. “El objetivo consiste en garantizar que en 2030 la extracción, procesado y reciclado cubran respectivamente el 10%, 40% y 25% de la demanda interior”, afirma Timón.

Los proyectos seleccionados en España son El Moto (Ciudad Real), Doade (Orense), Las Navas y P6 Metals (Cáceres), Aguablanca (Badajoz), CirCular (Huelva) y Cobre las Cruces (Sevilla), todos ellos en fase de exploración. Según Delgado, estas iniciativas buscan “un acceso a la financiación más acelerada y que los permisos se den con prioridad”. “No con más facilidad, porque eso sería peligroso”, matiza. No obstante, el potencial minero se extiende más allá de esta lista, con áreas de interés en provincias como Salamanca o en la Sierra Morena.

La puesta en marcha de estas explotaciones no es inmediata. Timón recalca que todos los proyectos escogidos deben ajustarse a estrictos criterios técnicos y económicos. Deben asegurar el abastecimiento a la UE, ser “técnicamente viables en un plazo de tiempo razonable”, presentar “los volúmenes de producción previstos” y garantizar que su desarrollo se realizará “de forma sostenible”. “También han de demostrar que su puesta en marcha mostrará beneficios transfronterizos”, añade.

Junto a ello, surge el desafío de la sostenibilidad ambiental, uno de los principales motivos de inquietud social, ya que buena parte de la ciudadanía contempla con desconfianza la minería por sus impactos contaminantes.

En numerosas comarcas, los vecinos se han organizado para exigir la protección del medio natural. Han aparecido, además, plataformas como el Observatorio Ibérico de la Minería, que recopila documentación sobre zonas donde se han detectado malas prácticas por parte de administraciones o grandes compañías, problemas en el acceso público a la información de los proyectos o los riesgos ecológicos asociados.

Reciclaje de residuos mineros y recuperación de tierras raras

Ante este panorama, cobran protagonismo las iniciativas centradas en el aprovechamiento de los residuos acumulados en las 21.673 balsas y escombreras existentes en España, tanto en uso como abandonadas, según el PNEM. “Son alternativas para reducir la dependencia de la explotación de los yacimientos”, apunta Timón, que insiste en la dificultad técnica de estos procesos. “En algunas plantas piloto se logran separar estos elementos, pero los métodos necesitan ser rentables económicamente para su viabilidad a gran escala”, expone.

Delgado forma parte precisamente de los equipos que trabajan en la recuperación de materiales. Codirige, junto con el también profesor de Cristalografía y Mineralogía Antonio Romero Baena, un grupo de investigación de la US dedicado a la Restauración de Espacios Mineros Abandonados. Su objetivo es mejorar la calidad de las aguas y el estado ambiental de las cuencas afectadas por el drenaje ácido, al tiempo que realizan un análisis geoquímico detallado de esas aguas para obtener metales base.

“Podemos llegar a recuperar esos elementos químicos hacia un sólido”, a partir del cual se pueden extraer RRE y otros materiales críticos, cuenta Delgado. El objetivo es, por tanto, “darles una segunda vida útil a esos elementos que buscamos en otras fuentes para poderlos extraer del drenaje de la mina y darles una utilidad a nivel industrial”, detalla.

El proyecto se encuentra aún en una fase inicial, centrada en validar los procesos de fraccionamiento de los elementos químicos, y se desarrolla en la cuenca de Río Tinto (Huelva), donde varias minas permanecen abandonadas: “La idea es colocar una planta experimental en Peña del Hierro, la mina más tradicional”.

Para Delgado, resulta esencial “crear un sistema en el que haya una sinergia hacia la sociedad”. “Muchas veces la minería siempre se toma como un aspecto negativo”, explica, al tiempo que reivindica el papel de esta actividad: “No podemos querer vivir en la sociedad del desarrollo sin tener recursos minerales, y los recursos minerales son limitados, no son renovables a corto plazo”.