Las Fallas han vuelto a llenar las calles de València de arte, pirotecnia y provocación social. La fiesta de Sant Josep, que remonta su origen a la quema de muebles viejos para atraer a la buena cosecha en primavera, se ha convertido con el paso de los años en un altavoz para la crítica política.
Entre los temas de este año resaltan la guerra, la corrupción y, como siempre, el debate político, ese que llena los parlamentos de ruido y, también por estas fechas, las calles de Valencia de ninots (los muñecos falleros) con el rostro de nuestros representantes para recordarles que, incluso de fiesta, deben rendir cuentas ante sus electores.
La falla del Ayuntamiento, un Chaplin contra la guerra
Entre los monumentos más comentados destaca la falla del Ayuntamiento de València, bautizada como “Hope”. Con Charlie Chaplin como figura central, la obra de 27 metros de altura, titulada “Hope”, mezcla arte, sátira y mensaje antibelicista, y será quemada como colofón de la fiesta el próximo 19 de marzo.

La efigie de Chaplin, tomada de la película ¡Armas al hombro! (1918), sostiene en su mano derecha una mariposa colorida y en la izquierda un fusil que descansa sobre su hombro. Una combinación con la que sus creadores buscan reflejar la belleza de la vida frente a la devastación de la guerra, un mensaje vigente en un contexto marcado por la guerra en Irán.
La base del monumento lleva la palabra “Hope” (esperanza), reflejando la intención de los artistas de transmitir un mensaje universal de diálogo y coexistencia.
En uno de los casos más destacados, el ninot indultat, salvado de las llamas tras ser el más votado por el público en la Exposició del Ninot 2026, procede de la Falla Sueca‑Literato Azorín y también se erige como un alegato contra la guerra. La escena la protagoniza una niña por partida doble.
Arriba, la guerra ha dejado estragos visibles en su rostro. Abajo, la misma niña sonríe y disfruta de la paz. La figura destaca por su mensaje de crítica social y compromiso con la paz, y será preservada como parte del patrimonio fallero gracias al respaldo de 9.475 votos.
Por su parte, la clásica falla de Na Jordana, diseñada por el artista Mario Gual, se titula “Passions a la deriva”. A los pies del monumento el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, capitanea un cangrejo mecánico que "deshace Palestina", reza el cartel explicativo. A su lado, unos pequeños Donald Trump, Vladímir Putin y Kim Yong Un, que le acompañan en esa deriva belicista. Una propuesta inspirada en las pasiones humanas arrastradas como si fueran olas de un mar en tempestad.
Es dificil encontrar un monumento donde el presidente estadounidense no esté presente, aunque las alusiones a la guerra no son las únicas protagonistas. En la falla Ribera-Convent de Santa Clara, ubicada frente a la modernista Estació del Nord, en pleno centro de la ciudad de València, el ritmo lo marcan los políticos españoles.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cabalga un corcel junto a la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con una capa que luce los logotipos de la Cadena SER y de el Levante. La presidenta madrileña luce similar, aunque los medios son otros: Cope, 13TV y TeleMadrid.