El hermano menor de los detenidos por la muerte de Francisca Cadenas en Hornachos confiesa su asesinato

La familia recibe con dolor y alivio la declaración de culpabilidad mientras la Guardia Civil continúa el registro de la vivienda de los detenidos.

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Un agente de la Guardia Civil, de espaldas, junto a un vehículo oficial. GUARDIA CIVIL

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El silencio que durante nueve años envolvió la desaparición de Francisca Cadenas en Hornachos, Badajoz, se ha roto este viernes con una declaración que cambia el rumbo de una de las historias más trágicas de la región. Según fuentes de la investigación, el hermano menor de los detenidos ha confesado ante la Guardia Civil haber cometido el crimen, exculpando a su hermano e intentando desvincularlo de la muerte de la vecina hornachega.

El caso se reactivó el pasado miércoles cuando el equipo de Criminalística descubrió bajo el suelo de la vivienda de los sospechosos restos óseos de Francisca Cadenas, confirmando así las peores sospechas que el pueblo mantenía desde 2017. Los arrestados permanecen bajo custodia en Zafra a la espera de ser puestos a disposición judicial este sábado, mientras la Guardia Civil continúa por tercer día consecutivo el registro de la vivienda para recabar toda la evidencia posible.

La familia, que convivió durante casi una década con la incertidumbre, ha mostrado emociones encontradas. Javier, uno de los hijos de la víctima, afirmó que “ha sido un alivio conocer la verdad, pero nos queda una fase muy dura de duelo por la muerte de nuestra madre”.

Otro de los hijos quiso expresar públicamente su gratitud hacia el pueblo de Hornachos y los cuerpos de seguridad: “Queremos agradecer a todos los vecinos que nos acompañaron durante estos nueve años y a las unidades de la Guardia Civil que han trabajado incansablemente en el caso”.

Los habitantes de Hornachos también vivieron estos años con angustia y solidaridad, volcándose en la búsqueda de Francisca y apoyando a la familia. La confesión del viernes marca un punto de cierre en el caso, pero deja también un mensaje de reflexión: “Es duro pensar que quienes hicieron daño a nuestra madre vivían a escasos metros de nuestra casa”, comentó uno de los hijos, recordando que la víctima era una mujer con toda la vida por delante.

Este caso pone de relieve no solo la resiliencia de la familia y de la comunidad, sino también la labor constante de las fuerzas de seguridad durante años, demostrando cómo la perseverancia y la justicia pueden ofrecer un cierre, aunque doloroso, tras una larga espera.