El joven rapero marroquí Al‑Hassel, de 23 años, se encuentra en prisión preventiva tras ser haber sido por difundir bulos y presuntamente insultar a las fuerzas del orden en las letras de sus canciones.
Tras su interrogatorio, la Fiscalía decidió enviarlo a juicio. Según su defensa, se le imputan insultos a funcionarios públicos y a órganos institucionales, además de difundir información que las autoridades califican como “mentiras”.
Denunciar la represión en Marruecos
Al‑Hassel, muy seguido por la generación Z, utiliza su canal de YouTube y sus canciones para denunciar represión policial, abordar protestas juveniles y criticar la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel, un proceso iniciado en 2020 con los Acuerdos de Abraham, firmados por Israel, Estados Unidos y Marruecos.
El joven rapero también mantiene vínculos con el movimiento islamista Justicia y Caridad, que se opone a la normalización con Israel. Sus letras y declaraciones públicas han sido interpretadas por el gobierno como un desafío al orden institucional, pero activistas y defensores de derechos humanos insisten en que se trata de ejercicio legítimo de la libertad de expresión.
Organizaciones como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos han llamado a garantizar un juicio justo, subrayando que la persecución de artistas críticos envía un mensaje preocupante sobre el espacio democrático y el derecho a disentir en Marruecos.