La Comunidad Musulmana de Melilla, presidida por Mohamed Ahmed Moh, ha enviado una misiva al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la que reclama una mayor agilidad en el cruce de peatones y vehículos en la frontera entre Melilla y Marruecos, ante las largas colas que se vienen registrando desde que el paso se reabrió en 2022.
En la carta, a la que ha tenido acceso Europa Press y que fue registrada el pasado 27 de marzo, la organización traslada su inquietud por la situación en el paso fronterizo de Beni-Enzar, donde a diario miles de personas se ven obligadas a soportar esperas que, según denuncian, pueden alargarse varias horas.
La comunidad musulmana reconoce de forma positiva las inversiones anunciadas para renovar las instalaciones y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas como el Entry Exit System (EES), si bien subraya que "el principal problema actual sigue siendo la falta de fluidez en el tránsito".
El escrito detalla que "estas demoras tienen un impacto directo en la vida cotidiana de los ciudadanos, especialmente en familias con menores, personas mayores y trabajadores transfronterizos, que ven afectada su actividad laboral y su estabilidad económica". Del mismo modo, advierte de "riesgos para la salud derivados de las largas esperas, especialmente en periodos de altas temperaturas".
El documento añade que la concentración de personas "genera situaciones de tensión y deteriora la convivencia, agravándose en épocas de mayor afluencia como el verano o fechas señaladas".
Frente a este escenario, la Comunidad Musulmana de Melilla pide al Ministerio del Interior que adopte medidas inmediatas "para mejorar la gestión del paso fronterizo, incluyendo el refuerzo de recursos humanos y materiales, la puesta en marcha de soluciones específicas para colectivos vulnerables y la apertura de un diálogo permanente con la ciudadanía".
La entidad remarca, a modo de conclusión, que cualquier proyecto de modernización ha de ir acompañado de actuaciones "prácticas, eficaces y humanas" que aseguren no solo la seguridad, "sino también la dignidad y calidad de vida de los usuarios de la frontera".