Las lluvias no dan tregua. Tras varias jornadas consecutivas de precipitaciones intensas, el oeste, el centro y el sur peninsulares continúan bajo la influencia de nuevos frentes atlánticos asociados a la borrasca Leonardo. El resultado es un escenario de suelos completamente saturados, con ríos y arroyos al límite de su capacidad y un aumento notable del riesgo hidrológico incluso en zonas donde las lluvias no están siendo especialmente intensas en las últimas horas.
Preocupación en Andalucía
Andalucía concentra buena parte de la preocupación. Miles de personas han sido desalojadas, se han registrado cortes de carreteras y numerosos hogares han sufrido incidencias en el suministro eléctrico. En áreas de las sierras de Cádiz y Málaga, las precipitaciones acumuladas podrían alcanzar hasta 300 litros por metro cuadrado en apenas dos días, una cifra excepcional para esta época del año.
Desde la Aemet insisten en que el peligro no se limita a los episodios de lluvia más intensa. Su portavoz, Rubén del Campo, advierte de que el agua caída sobre terrenos ya muy cargados de humedad puede provocar crecidas repentinas en cauces secundarios y barrancos. Por ello, recomienda evitar desplazamientos innecesarios, no realizar actividades al aire libre y mantenerse alejados de ríos y zonas inundables.
El temporal no se limita al interior. La agencia mantiene avisos naranjas por viento y mala mar en provincias de Andalucía oriental, así como en puntos de Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia y Baleares. En zonas expuestas, las rachas de viento pueden superar los 90 kilómetros por hora, con riesgo de caída de ramas, árboles y objetos mal asegurados.
Temperaturas en ascenso
En el plano térmico, las temperaturas han iniciado un ascenso generalizado. Salvo en el Pirineo, apenas se esperan heladas, y en puntos del sureste peninsular podrían alcanzarse máximas cercanas a los 25 grados, un contraste acusado con el escenario de lluvias persistentes. La cota de nieve se sitúa en torno a los 1.500 metros, aunque descenderá a partir del viernes en el noroeste.
La explicación de este episodio reside, según la Aemet, en la llegada de una masa de aire muy húmeda procedente del entorno del Caribe, impulsada por la borrasca Leonardo a lo largo del Atlántico. Ese elevado contenido de humedad está detrás de unas precipitaciones que el organismo califica de excepcionales en cantidad para pleno invierno.
De cara al fin de semana, la incertidumbre sigue siendo elevada. El viernes las lluvias se concentrarán principalmente en la vertiente atlántica, mientras que el sábado podría llegar una nueva borrasca que reactivaría el temporal, especialmente en el tercio sur peninsular. Aunque el domingo apunta a una ligera mejoría, la Aemet no descarta chubascos y rachas fuertes de viento en el este.
El mensaje de las autoridades es claro: prudencia máxima en un episodio que aún no ha terminado y cuyos efectos pueden prolongarse incluso cuando deje de llover.