La ‘marea violeta’ vuelve a las calles en un 8M marcado por la división y la guerra

Las marchas del Día Internacional de la Mujer llenan las calles de numerosas ciudades españolas con reivindicaciones por la igualdad, denuncias contra la violencia machista y mensajes contra la guerra

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Manifestación convocada por la Comisión 8M por el Día de la Mujer 2026 en Madrid. Europa Press.

Manifestación convocada por la Comisión 8M por el Día de la Mujer 2026 en Madrid. Europa Press.

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Las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer han vuelto a llenar este 8 de marzo de 2026 las calles de ciudades y pueblos de toda España. Desde primera hora del mediodía, miles de personas se han concentrado en las principales capitales para reivindicar la igualdad real, el fin de la violencia machista y la mejora de las condiciones laborales de las mujeres, en una jornada marcada además por el contexto internacional de conflictos y el auge de la extrema derecha.

Las movilizaciones han arrancado en torno a las 12.00 horas en numerosos puntos del país. En ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao o Pamplona, la llamada “marea violeta” ha recorrido los centros urbanos pese al frío y la lluvia, con pancartas y consignas que han recordado que el 8M sigue siendo una jornada de lucha.

Este año, además, muchas de las marchas han incorporado mensajes contra la guerra y referencias a la situación internacional, especialmente a los conflictos en Oriente Próximo y a la situación de las mujeres en países como Irán, Afganistán o Ucrania.

Un feminismo dividido pero con reivindicaciones comunes

Por quinto año consecutivo, el movimiento feminista ha vuelto a mostrar su división en varias ciudades, especialmente en Madrid, donde se han convocado marchas separadas por parte de organizaciones como la Comisión 8M y el Movimiento Feminista de Madrid. Las discrepancias, centradas en cuestiones como la ley trans o la abolición de la prostitución, siguen marcando la agenda interna del movimiento.

Sin embargo, ambas convocatorias comparten reivindicaciones fundamentales, como la exigencia de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, el rechazo a la violencia machista y la denuncia de las desigualdades estructurales que siguen afectando a las mujeres.

Desde las organizaciones convocantes se ha insistido en que el 8M de este año se celebra en un contexto global especialmente complejo, marcado por el auge de discursos reaccionarios y por un clima internacional de creciente tensión bélica.

Mensajes políticos y llamamientos a la juventud

Entre los representantes políticos presentes en las movilizaciones ha destacado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que ha participado en la protesta de su ciudad natal, Valladolid. Allí ha defendido que “el feminismo es pacifista” y ha advertido de que la igualdad sigue estando amenazada.

Nada de lo que ocurre a una mujer en el mundo nos puede ser ajeno”, ha afirmado la ministra, que ha apelado también a los jóvenes para que consideren que la igualdad “mola más” y resulta “más erótica” que la imposición machista.

En Barcelona, la presidenta de los Comuns en el ParlamentJéssica Albiach, ha criticado que en ocasiones los derechos de las mujeres se utilicen como argumento para justificar intervenciones militares, en referencia al conflicto en Oriente Próximo.

Precariedad laboral y desigualdad económica

Las reivindicaciones laborales han vuelto a ocupar un lugar central en muchas de las marchas. En Santiago de Compostela, cientos de mujeres han participado en la manifestación convocada por la CIG, donde se ha denunciado que las trabajadoras continúan sufriendo mayor precariedad, salarios más bajos y peores condiciones laborales que los hombres.

La secretaria de la organización, Susana Méndez, ha recordado que el 8M “no es un día de celebración, sino un día de lucha y reivindicación”, un mensaje repetido en muchas de las concentraciones celebradas durante la mañana.

El feminismo también mira a la guerra

El contexto internacional ha estado muy presente en las movilizaciones de este año. En Madrid, muchas de las participantes han recuperado símbolos utilizados en las protestas contra la guerra de Irak de 2003, como tarjetas y pancartas con el lema “No a la guerra”.

Entre las manifestantes, especialmente mujeres mayores que vivieron aquellas movilizaciones, se ha repetido la idea de que la defensa de los derechos de las mujeres no puede utilizarse como justificación para intervenciones militares.

“Dicen que hay que solidarizarse con las mujeres de Irán, pero eso no se consigue bombardeándolas”, comentaba una de las asistentes durante la marcha en la capital.

Movilización pese al mal tiempo

A pesar de una jornada marcada por el frío y la lluvia en muchas ciudades, las marchas han mantenido una participación significativa. En Pamplona, por ejemplo, miles de personas han recorrido el centro de la ciudad bajo el lema “Beste mundu bat feminismotik” (Otro mundo desde el feminismo), con consignas como “La lucha feminista es antirracista”“Ni una agresión sin respuesta” o “Las calles y las noches también son nuestras”.

El 8M de 2026 ha vuelto así a demostrar la capacidad de movilización del feminismo en España, aunque también refleja las tensiones internas y el nuevo escenario internacional que condiciona cada vez más el discurso del movimiento.