El candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez, ha valorado este viernes las encuestas publicadas el 15 de marzo, recalcando que "no es cierto" que exista un empate técnico. Al mismo tiempo, ha apuntado que la formación maneja sus "propios datos" y ha defendido que "mientras alguien va en caída libre otros estamos en un ascenso permanente y continuado".
"Estamos a un paso de poder ser primera fuerza política y de poder entender que Castilla y León se levanta y hace frente a este contexto internacional perverso que sufrimos para decir que aquí defendemos la paz y la democracia", ha manifestado el dirigente socialista en un acto celebrado en la localidad leonesa de Sahagún, donde ha estado arropado por la cabeza de lista por León a las Cortes, Nuria Rubio.
En este contexto, ha afirmado que, si ese "empate técnico" fuera real, el presidente del PP, Alfonso Fernández Mañueco, le habría estrechado la mano durante el debate en el momento en que planteó que gobernara la lista más votada en las elecciones.
"Si así fuera Mañueco me habría dado la mano en ese pacto entre caballeros en el que se ha ofrecido al PP hacer un cortafuegos real a la extrema derecha para intentar impedir que ese discurso racista que representa Vox no entre en las instituciones", ha remarcado.
Según ha insistido el candidato socialista, la finalidad de ese acuerdo es frenar que el "discurso xenófobo" se transforme en un "caballo de Troya" destinado a "demoler la democracia y el Estado de Derecho" en la Comunidad.
Desde esa situación, ha reprochado que el jefe del Ejecutivo autonómico fuera "incapaz" de sostenerle la mirada y estrecharle la mano, para añadir a continuación que esa "incapacidad visibilizó la falta de voluntad, cariño, empatía y alma del PP para poder resolver las problemáticas de Castilla y León".
Por ello, ha sostenido que en estos comicios Castilla y León se juega el "todo o nada" y que la Comunidad atraviesa el "empujón final", una fase decisiva en la que, ha dicho, es necesario persuadir a toda la ciudadanía de que el cambio es "posible a pesar del contexto perverso en el que Castilla y León está sumergida".