Los Mossos d'Esquadra han comunicado al Parlament que, desde 2004, se han registrado 32 fallecidos en el marco de actuaciones policiales en Cataluña, de los cuales 15 se produjeron en situaciones en las que se empleó un arma de fuego. Así se recoge en un estudio elaborado por la Conselleria de Interior de la Generalitat en respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por los Comuns y al que ha tenido acceso Europa Press.
Dentro de este grupo de 15 personas se cuentan los seis terroristas abatidos durante los atentados de 2017 en la Rambla de Barcelona y en Cambrils (Tarragona), además del hombre que atacó una comisaría en Cornellà (Barcelona) en 2018.
El informe, avanzado este jueves por “El País”, precisa que todos los fallecidos eran hombres, con edades comprendidas entre los 17 y los 61 años. De ellos, 19 tenían nacionalidad española y 13 eran de otros países o sin nacionalidad especificada. Asimismo, en 19 de los casos se constató la existencia de brotes psicóticos, consumo de drogas o patologías de salud previas.
El documento también indica que, en 17 intervenciones, las personas abatidas portaban algún tipo de arma: en 11 casos se trataba de armas blancas, un machete o un cinturón de explosivos simulado (como en los atentados de 2017), mientras que en 4 episodios llevaban armas de fuego, entre ellas un arma corta simulada, una escopeta de caza y un arma sustraída al propio mosso que intervino.
Además, se recoge el caso de una persona con diagnóstico de enfermedad mental que portaba un pico con el que intentó agredir a los agentes, y otro en el que el individuo conducía un vehículo robado con el que trató de atropellar a un policía. En este último supuesto, fue abatido al considerarse el coche un “instrumento peligroso” según la jurisprudencia.