Pradales denuncia que los gobiernos hayan escondido el 3 de marzo y reclama desclasificar todos los documentos

Pradales acusa a todos los gobiernos de ocultar la matanza del 3 de marzo y exige desclasificar los documentos para una memoria completa e inclusiva.

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El lehendakari, Imanol Pradales, en el acto de conmemoración del 50º aniversario del 3 de Marzo en el Palacio Villa Suso en Vitoria-Gasteiz. CARLOS GONZÁLEZ - EUROPA PRESS

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El lehendakari, Imanol Pradales, ha reclamado “verdad, justicia, reconocimiento y reparación de las víctimas” de la “matanza del 3 de marzo” de 1976, en el 50º aniversario de la carga de la Policía Armada contra una asamblea obrera en la iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio vitoriano de Zaramaga, en la que fueron asesinados cinco trabajadores y resultaron heridas centenares de personas. Al mismo tiempo, ha denunciado que “todos los hobiernos de la democracia”, de cualquier signo político, han mantenido estos hechos “debajo de la alfombra” y ha exigido que se desclasifique la documentación que continúa “bajo llave”.

Pradales ha encabezado en el Palacio de Villa Suso de Vitoria el acto institucional por los 50 años de los sucesos del 3 de marzo de 1976, organizado por Gogora-Instituto de la Memoria, Derechos Humanos y Convivencia, junto a la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José. En la ceremonia también han tomado la palabra el diputado general de Álava, Ramiro González, y la alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria.

En su intervención, el lehendakari ha rememorado que hace cinco décadas “cinco hijos de este país fueron asesinados a tiros de forma brutal: José Castillo García, Bienvenido Pereda Moral, Romualdo Barroso Chaparro, Francisco Aznar Clemente y Pedro María Martínez Ocio”. Ha subrayado que se trataba de cinco trabajadores en huelga, todos jóvenes y “con toda la vida por delante”.

Ha señalado igualmente que cientos de manifestantes resultaron heridos, muchos de ellos de gravedad, y ha recalcado que nadie se sentó en el banquillo, que “no había responsables, no había Justicia”, algo que, a su juicio, continúa siendo una deuda pendiente con las víctimas, sus familiares y allegados. “También a nosotros mismos, porque construir la memoria es consolidar la convivencia”, ha remarcado.

Por este motivo, ha dicho que levanta la voz para denunciar “en voz alta aquella crueldad, la ocultación de lo ocurrido, y la indefensión de las víctimas”, y ha ensalzado “la dignidad y el compromiso de las víctimas del 3 de marzo, su solidaridad en la defensa de los derechos laborales y de los más débiles en un momento muy difícil”. Ha recordado, además, que “medio millón de personas se unieron en nuestro país, asumiendo grandes riesgos, porque la huelga estaba prohibida, y solo había un sindicato legal: el que venía del franquismo”.

El lehendakari ha insistido en que “la verdad, la justicia, el reconocimiento y la reparación de las víctimas son principios fundamentales recogidos en los estatutos de la Fundación para el Memorial 3 de marzo”.

“Hoy, 50 años después, por desgracia, queda aún un largo camino por recorrer para garantizarlos, un camino por el que llevan también trabajando sin descanso distintas asociaciones de Euskadi. Quienes cometieron aquellos crímenes, sabían bien lo que hacían. Basta con escuchar a los responsables policiales felicitarse por el, abro comillas, 'buen servicio', y jactarse por 'haber contribuido a la paliza más grande de la historia', 'después de pegar mil tiros'”, ha manifestado.

Asimismo, ha traído a colación las declaraciones del entonces ministro de Gobernación, Manuel Fraga, que proclamó “con orgullo” que “la calle era suya”, y deseó que “este triste ejemplo sirva de lección a todo el país”.

Crítica a la Ley de Secretos Oficiales y a la ocultación

“Nos surgen mil preguntas: ¿Por qué ocurrió todo aquello? ¿Por qué se ocultó la verdad? ¿Por qué todos los Gobiernos de la democracia, sean de un color u otro, lo han mantenido continuamente debajo de la alfombra? ¿Por qué se desclasifica la verdad por fascículos? ¿Por qué son siempre las víctimas las grandes perjudicadas?”, ha planteado.

En este contexto, ha recalcado que “no hay un solo argumento que justifique esta sinrazón democrática, menos aún una Ley de Secretos Oficiales aprobada en plena Dictadura que carece de toda legitimidad democrática”. A su entender, “la memoria, para ser justa, debe ser completa. Exige abrir puertas y ventanas, sin dejar ninguna habitación bajo llave porque, si se mantiene la luz apagada, tan solo se estará contribuyendo a la desinformación, a crear bulos, mentiras o medias verdades”.

Imanol Pradales ha advertido de que resulta “mucho peor” profundizar en la revictimación “mientras no se esclarezca lo ocurrido y se juzgue a los responsables”, generando “víctimas de primera, y de segunda”. Por ello, ha defendido que “necesitamos una memoria completa e inclusiva, porque solo así se podrá cerrar la herida aun abierta”. Ha reiterado que el compromiso del Gobierno Vasco, y el suyo propio, con las víctimas “es completo”, y que se trata de “un compromiso personal, además de político e institucional”.

Ese compromiso incluye, ha añadido, “la puesta en marcha del Memorial 3 de marzo, desde la voluntad compartida de todos los miembros del Patronato, un centro que debe velar por la memoria completa, inclusiva y democrática”, y que, “siendo de todas y todos, no puede ser ni instrumentalizado ni patrimonializado por ninguna de las partes”.