Renuncia una concejala de Vox en Alfàs del Pi por la hostilidad insostenible del portavoz de su grupo

La concejala de Vox en Alfàs del Pi deja su acta por un clima de hostilidad interna, falta de apoyo del partido y riesgo para su salud emocional.

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El Ayuntamiento de l'Alfàs del Pi (Alicante) ha concedido en Junta de Gobierno licencia de obra a la mercantil Gas Natural Cegas para que inicie el proyecto de construcción de la red de distribución de gas natural en la localidad, según ha i ALFÀS DEL PI

El Ayuntamiento de l'Alfàs del Pi (Alicante) ha concedido en Junta de Gobierno licencia de obra a la mercantil Gas Natural Cegas para que inicie el proyecto de construcción de la red de distribución de gas natural en la localidad, según ha i ALFÀS DEL PI

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La concejala de Vox en el Ayuntamiento de Alfàs del Pi (Alicante), María José Fuster, ha hecho pública su “renuncia irrevocable” al acta municipal. Asegura que su marcha se debe a la “hostilidad insostenible” que, según denuncia, sufre por parte del portavoz del grupo municipal.

Fuster define su salida como una “decisión difícil, pero necesaria” y recalca que “no obedece a motivos personales ordinarios, sino a una situación de bloqueo institucional y hostilidad interna insostenible, que ha derivado en una baja médica por prescripción facultativa”.

En un comunicado difundido este miércoles, la ya exedil detalla que el Grupo Municipal de Vox “ha atravesado meses complicados debido a las ausencias del portavoz”, Manuel Saz. “Lamentablemente, --apunta-- la situación lejos de arreglarse se ha agravado, llegando a extremos de descalificación personal (se ha tildado mi trabajo de ser fruto de una 'Inteligencia Artificial' y las comisiones informativas de 'paripé') y ruptura total de la colegialidad”.

La hasta ahora concejala sostiene que el paso dado, adoptado “desde la serenidad y con profunda tristeza”, es la única salida posible ante un escenario que, afirma, “ha puesto en riesgo” su salud y su dignidad.

Recuerda que “durante tres meses, en el verano de 2025, he asumido en solitario la representación institucional del Grupo Municipal Vox, trabajando sin descanso para honrar el compromiso adquirido con los vecinos. Sin embargo, la lealtad y el esfuerzo no han encontrado la mínima correspondencia en el respeto que exige la convivencia política y humana”.

Motivos de la renuncia y denuncias internas

En su nota, Fuster enumera “cinco motivos fundamentales” que hacen “inviable” continuar en el cargo. El primero, explica, es “por dignidad y respeto profesional”, al resultarle “imposible compartir proyecto con quien desprecia sistemáticamente” su criterio y su persona.

“He tenido que soportar que el portavoz del grupo califique mis opiniones como fruto de una 'Inteligencia Artificial' para humillarme intelectualmente, y que tilde de 'paripé' el trabajo serio y riguroso que se realiza en las Comisiones Informativas. La política debe ser un servicio honorable, no un espacio para la burla”, subraya.

“Salud y bienestar emocional” y falta de apoyo

Entre las razones que aporta, destaca también su “salud y bienestar emocional”. Señala que “el clima de hostilidad, agresividad verbal y tensión constante impuesto por la portavocía ha desembocado en un cuadro de ansiedad” que la afecta de lleno. “Ningún cargo público justifica el coste de perder la paz mental ante un acoso laboral y moral sostenido en el tiempo”, afirma.

Otro de los argumentos que esgrime es el “respeto a la institución”. Asegura que no puede ser “cómplice de una gestión política que normaliza las ausencias injustificadas a debates cruciales, como los Presupuestos Municipales, negándose a rendir cuentas a los votantes bajo la excusa de la vida privada”. En este sentido, insiste en que “L'Alfás del Pi merece representantes que estén presentes y que honren los órganos de gobierno”.

Fuster denuncia además “la falta de amparo interno”. Relata que, pese a sus “reiterados intentos de buscar mediación y auxilio” dentro de Vox, “alertando de la gravedad de la situación desde el pasado mes de diciembre”, únicamente ha obtenido “un doloroso silencio y la apertura de un expediente en la comisión de garantía que se dilata en el tiempo”. “Es decir, palabras sin concretar nada en mi amparo. La ausencia de protección ante el maltrato verbal me ha dejado en una situación de absoluta indefensión institucional”, recalca.

Coherencia ética y despedida de la corporación

Como último motivo, apela a la “coherencia ética”: “Entré en política para servir a mis vecinos con valores, verdad y transparencia. Permanecer en silencio, validando estas conductas, sería traicionar esos principios fundacionales. Renuncio porque me niego a normalizar la falta de educación y el despotismo como herramientas de trabajo político”.

La edil se despide con “un inmenso agradecimiento a los vecinos” y confía en que comprendan que su renuncia es, en esencia, “un acto de respeto hacia ellos: no merecen una representación municipal contaminada por guerras internas y falta de rigor”.

Extiende igualmente su gratitud al personal del Ayuntamiento y a los “adversarios políticos del resto de la corporación”. “A pesar de nuestras lógicas diferencias ideológicas, he encontrado en muchos de ustedes el respeto, la educación y el desvelo por el bien común que, dolorosamente, me ha faltado en mi propia bancada. Me voy con la cabeza alta, sabiendo que cumplí con mi deber hasta el último día”, concluye.