San Sebastián intenta dar salida a la situación de los 200 okupas de los pabellones de Zardoya Otis

San Sebastián refuerza el modelo Aukerak y transforma La Sirena para abordar la compleja situación de 200 personas que pernoctan en Zardoya Otis.

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San Sebastián destina este año 3,7 millones a las Ayudas de Emergencia Social, que recibieron 2.799 familias en 2025 EUROPA PRESS

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El alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, ha explicado que el Consistorio donostiarra trabaja para “solucionar” la situación de unas 200 personas que duermen en los antiguos pabellones de Zardoya Otis, en la zona de Jolastokieta, una realidad que ha calificado de “casuística compleja”. Ha admitido que preferiría evitar una orden de desalojo, aunque ha advertido que “si tiene que ser así, será”.

Insausti ha detallado que el albergue La Sirena, que pasará a funcionar como centro de acogida vinculado a la inserción sociolaboral, dispone de cien plazas, de las cuales 60 ya están ocupadas. Por ello, ha vuelto a apelar a la “colaboración” entre instituciones para poder atender adecuadamente a todas las personas afectadas.

Tras la Junta de Gobierno local de este martes, el regidor ha recordado que este lunes se anunció la transformación del albergue juvenil municipal de La Sirena en un recurso específico para personas que sigan un itinerario de inserción sociolaboral. Ha enlazado esta decisión con actuaciones previas, como el desalojo en diciembre del edificio okupado de Agustinos, en Martutene, y la intervención en un pabellón de Herrera hace menos de un mes, donde finalmente no fue necesario ejecutar el desalojo porque quienes pernoctaban allí se marcharon o aceptaron “seguir un itinerario de inserción”.

Según ha señalado, estas experiencias han permitido poner en marcha el “modelo de intervención Aukerak”, pensado para dar respuesta a “situaciones concretas con herramientas locales” y ofrecer desde la Administración un “itinerario que tiene como base la inserción social y laboral”.

El alcalde ha insistido en que el Ayuntamiento “mira de frente a los problemas y ofrece soluciones concretas” desde un enfoque “humanista, ofreciendo oportunidades”, pero ha subrayado que también se exige “compromiso” a quienes se beneficien del programa. Ese compromiso pasa por “aceptar unas normas de convivencia, de ser parte de una comunidad y respetarla y convivir”, algo que ha descrito como “un elemento básico de nuestra sociedad”, además de “formarse o trabajar” para avanzar hacia la inserción laboral.

En lo que va de año, “60 personas que han querido sumarse a ese modelo” se encuentran ya en La Sirena, que cuenta con cien plazas y que, hasta ahora, a partir del 1 de abril dejaba de ser un recurso de acogida para volver a ser albergue municipal. Ante esta circunstancia, el Ayuntamiento concluyó que era necesario “seguir dando respuesta” a esas 60 personas y que “lo más adecuado era convertirlo en un recurso de servicios sociales, de una tipología muy concreta, que corresponda a este programa Aukerak, con casos muy concretos”.

El regidor ha precisado que no se trata de “un recurso de puertas abiertas, sino con un itinerario marcado, que es lo que se está haciendo con cada persona que está allá viviendo, con entrevistas, con un itinerario muy personalizado”. La intención es enlazar estos recorridos con otros programas de inserción impulsados por distintas administraciones, como la Diputación, ya que la capacidad municipal “no es suficiente” y se necesita “colaboración” interinstitucional.

Insausti ha remarcado que a San Sebastián le faltaba “esa primera palanca, ese primer escalón” y que, en los cien días que lleva al frente de la Alcaldía, se ha “diseñado” este modelo de acogida para hacer frente a “una realidad que cada vez va más en aumento” y ante la que la ciudad, por sí sola, no tiene “capacidad de responder”.

En este contexto, ha puesto el foco en el ámbito de Jolastokieta, donde existe “una casuística compleja” por la presencia de unas “200 personas” que pernoctan en los pabellones de Zardoya Otis. Ha indicado que la propiedad ha solicitado licencia de derribo y que ahora es preciso “solucionar la situación”, reiterando que preferiría que no desembocase en un desalojo, aunque ha admitido que, “si tiene que ser así, será”.

El modelo Aukerak y el futuro de La Sirena

El alcalde ha recalcado que el modelo Aukerak “está en marcha”, pero ha advertido de que es necesario delimitar hasta dónde puede llegar el Ayuntamiento, ya que La Sirena solo dispone de cien camas y la demanda actual “supera” las “capacidades” municipales. De ahí su nuevo llamamiento a que otras instituciones se impliquen para ampliar los recursos disponibles.

Cuestionado sobre la posibilidad de habilitar otro albergue juvenil que sustituya al de La Sirena, Insausti ha recordado que la ciudad cuenta con el albergue de Urgull y ha defendido que resulta “más urgente, desde una perspectiva ya humana, el dar una respuesta a esta casuística que tenemos en la ciudad”, por lo que, ha zanjado, “no está sobre la mesa el tener otra ubicación” para un nuevo albergue juvenil.