Veinte años de relevo “como Dios manda” en el PP gallego: de la “travesía en el desierto” tras Fraga a consolidar su bastión

El PPdeG cumple 20 años del relevo de Fraga a Feijóo, un proceso “como Dios manda” que consolidó Galicia como bastión popular y catapultó a Rueda

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Rueda y Feijóo, durante la Interparlamentaria popular que tuvo lugar en A Coruña el pasado fin de semana.  Gustavo de la Paz - Europa Press

Rueda y Feijóo, durante la Interparlamentaria popular que tuvo lugar en A Coruña el pasado fin de semana. Gustavo de la Paz - Europa Press

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Hace veinte años, Alfonso Rueda, hoy presidente de la Xunta, ejercía como secretario municipal en Cambados después de haber pasado por la Administración autonómica como cargo intermedio de la mano de Jesús Palmou, entonces número dos de un PP gallego que se preparaba para culminar la sucesión de un líder considerado “insustituible”, Manuel Fraga. El 15 de enero de 2006 entregó el testigo del partido a Alberto Núñez Feijóo.

Palmou, como ha rememorado en declaraciones a Europa Press, recibió el “encargo” directo de Fraga —fallecido seis años más tarde, también un 15 de enero— de garantizar un relevo “como Dios manda” en un contexto delicado para la organización, que acababa de perder la Xunta. Según relata, respondió que solo veía una salida: abrir las puertas a la “democracia” interna.

Cinco mayorías absolutas autonómicas consecutivas

Da por cumplida la misión y pone como ejemplo los resultados en las urnas que han consolidado el peso del PPdeG desde la recuperación del Gobierno gallego en 2009. Esos datos se resumen en cinco mayorías absolutas autonómicas consecutivas (cuatro con Feijóo y la última con Rueda). Sin embargo, persiste una cuenta pendiente: el poder municipal en las grandes ciudades (el PP solo gobierna en una de las siete urbes gallegas, Ferrol).

La cúpula actual del PPdeG aspira a revertir esta situación en las próximas municipales y ha puesto toda su estructura a funcionar, pero considera “innegable” haber convertido Galicia en un ‘bastión’ popular en un escenario en el que las mayorías absolutas son excepcionales. Recuperar la Xunta y superar “lo que vino después” no ha sido “fácil”, admite el propio Rueda en conversación con Europa Press.

“Feijóo fue capaz de mantener la esperanza y la unidad en un partido que en ese momento se encontraba muy desorientado, desparecía la figura de Fraga y lo más fácil era desmembrarse y empezar a tener problemas. Pero pasó todo lo contrario. No fue nada fácil, era la primera vez que estábamos en la oposición en mucho tiempo, y pasamos esa travesía en el desierto con nota”, ha resumido.

Al mismo tiempo, reivindica que en estas dos décadas —marcadas también por episodios de tensión interna, como la marcha de Feijóo al PP estatal— el PPdeG ha logrado mantener “vigente” el lema de ser “el partido que más se parece a Galicia”, al tiempo que ha sabido “evolucionar” con los cambios sociales.

“Don Manuel estaría orgulloso”

Mientras la actual dirección proclama su “orgullo” por el legado de Fraga y subraya que, frente “a la insistencia de la izquierda en reescribir a su antojo la Historia de España”, el PP “defenderá siempre a su fundador y uno de los padres de la Constitución española, voces clave del fraguismo sostienen que “don Maunuel estaría orgulloso”.

En esta idea coinciden Palmou y los exconselleiros Enrique López Veiga y José Manuel Barreiro. Los tres, junto al fallecido Xosé Cuíña y Feijóo, protagonizaron la carrera interna cuyo desenlace, el 15 de enero de 2006, dejó solo a Feijóo en la meta, después de que el dirigente lucense se integrase en su candidatura en la recta final del congreso.

Barreiro rememora los nervios ante la necesidad “de sustituir a un insustituible”, aunque no percibió el proceso como especialmente “duro”. Tanto él como López Veiga trasladan a Europa Press una valoración parecida: quedan “retos”, pero el PPdeG ha sabido “preservar los principios que le importaban a don Manuel, como el galleguismo”. Incluso con cambios de posición: en la etapa de la sucesión de Fraga el PPdeG apostaba por un Estatuto “en pie de igualdad” competencial con Cataluña, pero la reforma dejó de ser prioritaria hace años.

Más allá, López Veiga considera que en 2006 “ganó el que tenía que ganar”, en referencia a Feijóo. Ambos exconselleiros coinciden en describirlo como un líder “generoso” que fue capaz de forjar la “unidad” interna. Palmou comparte esa visión, aunque insiste en los desafíos pendientes y está convencido, por ejemplo, de que a Fraga le habría gustado un impulso mayor “para que el Senado sea una auténtica Cámara de representación territorial”.

Feijóo prometió que no sería "Judas" 

Cualquier mirada retrospectiva conduce a Feijóo, protagonista de las dos grandes sucesiones del PPdeG en las últimas dos décadas: primero como relevo del presidente fundador del partido en Galicia y, después, cuando él mismo dio el salto a Madrid.

¿Qué hacía hace 20 años el Feijóo que ahora aspira a La Moncloa? Cerraba la configuración de la nueva dirección del PPdeG, con la intención de preservar “el galleguismo” reivindicado por Fraga, “coser” el partido y “unificarlo” frente a las ‘baronías’ provinciales, y recuperar la Xunta, objetivo que alcanzó en 2009, al primer intento.

El 21 de diciembre de 2005, él y Barreiro anunciaron la integración del lucense en su lista, en una contienda interna de la que ya se habían retirado López Veiga y Cuíña, fallecido dos años más tarde. Feijóo asumió el liderazgo con un mensaje galleguista y de renovación, y con una promesa a Fraga: no ser “Judas”.

Obtuvo el respaldo del 96% de los compromisarios y suele recalcar que fue elegido “en primarias”, al haber existido una ‘batalla’ real, sede a sede, por los apoyos. La actual secretaria general del PPdeG, Paula Prado, respalda esta interpretación, pese a que sus adversarios políticos la han ridiculizado en numerosas ocasiones.

“Nos vota gente que no había nacido con Fraga”

Hoy número dos del partido, Prado acababa de ser madre por segunda vez pocos meses antes de aquel cónclave y formaba parte de un grupo de jóvenes militantes de Santiago (milita desde 1999) que reclamaban una renovación de caras. Los “cívicos renovadores” hicieron “campaña” por Feijóo en la agrupación compostelana y lograron su objetivo.

“La renovación del partido estaba totalmente paralizada. No se daba paso a gente joven y Feijóo impulsó la renovación y la unidad”, ha explicado Prado a Europa Press, al tiempo que rememora algunas de las iniciativas impulsadas en aquel momento para reforzar una organización que pisaba la oposición por primera vez tras casi 16 años en el poder. Ella misma llegó a aparecer en un póster de una campaña de afiliación.

Prado también sostiene que Fraga estaría “orgulloso” del PPdeG actual. “Seguimos defendiendo el galleguismo y el rural”, afirma, y considera que el partido ha sabido interpretar “la evolución de una Galicia más moderna”. Ahora percibe a los cargos “más pegados a la realidad”. “Rueda es un líder súper cercano, y ahora nos vota gente que no había nacido con Fraga”, ha señalado.

Rueda: “Fue casi una cuestión de compromiso”

¿Cómo llegó Rueda a ser el número dos de Feijóo en 2006? El relevo fue prácticamente un traspaso directo entre secretarios generales: el dirigente de Os Peares pidió consejo a Palmou, que ya había anunciado que no quería seguir en el puesto. “Él también quería renovación, una persona capaz y me dejó claro que no estaba interesado en que estuviese especialmente significado”, recuerda.

El dirigente pontevedrés tenía entonces 37 años y conocía a fondo el partido, al que había llegado a través de Novas Xeracións. Palmou lo tenía muy presente, ya que había trabajado con él en su gabinete y como director xeral de Administración local. Ambos, relata el exconselleiro de Xustiza de Fraga, se reunieron en un hotel y cerraron el acuerdo.

“Acepté ser el secretario general de Feijóo porque me di cuenta de que era un momento en el que muy poca gente creía que mereciese la pena apostar. Yo sí que lo creía”, ha admitido Rueda, que define aquella decisión como “casi una cuestión de compromiso y de apuesta” personal. Dos décadas después de aquel ‘sí’, preside la Xunta y ha sido él quien ha otorgado al PPdeG su quinta mayoría absoluta consecutiva.