Agama Bajo Guadalquivir reclama permiso excepcional para usar materias activas contra enfermedades del tomate

Agama Bajo Guadalquivir pide al Ministerio de Agricultura un permiso excepcional para usar fitosanitarios clave y salvar el cultivo de tomate en Andalucía.

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La asociación de agricultores Agama Bajo Guadalquivir ha enviado una carta al Ministerio de Agricultura en la que solicita una autorización excepcional para emplear determinadas materias activas en el tratamiento de las enfermedades del tomate en Andalucía.

Tal y como ha detallado Agama en un comunicado, la organización ha trasladado al Ministerio, a través de su estructura estatal Unión de Uniones, la complicada situación que vive el cultivo del tomate en Andalucía, muy condicionada por los precios de contratación que la industria está poniendo sobre la mesa.

Asimismo, ante el arranque de la campaña con nuevas restricciones en el uso de materias activas consideradas imprescindibles para frenar la expansión de plagas y enfermedades que afectan al cultivo, y especialmente tras el reciente periodo de intensas lluvias, la asociación reclama la autorización de fitosanitarios que puedan aportar una solución real.

En esta línea, la organización remarca que cada una de las herramientas que se piden responde a un problema muy concreto, e incide en que “el mantenimiento de un adecuado estado sanitario no es una cuestión accesoria, sino un factor determinante para garantizar rendimientos, calidad y estabilidad productiva”.

La preocupación se agrava en una campaña en la que, de nuevo, el precio de contratación que ofrece la industria se sitúa por debajo de los costes de producción, lo que supone un incumplimiento de la Ley de mejora de la cadena alimentaria y obliga a los productores a “tirar adelante con las siembras del cultivo” pese a la ausencia de alternativas viables.

Por ello, Agama recuerda que los agricultores ya han sufrido un “duro palo” con la imposibilidad de sembrar remolacha azucarera y que, en la campaña actual de tomate, se ven también forzados a asistir a la deslocalización de parte de la superficie de siembra del Bajo Guadalquivir hacia zonas de Extremadura, decisión que atribuyen de forma unilateral a la industria transformadora.

De forma concreta, la organización ha reclamado la autorización de la Metribucina y el Spirotetramat. Ambas materias activas se consideran herramientas esenciales para el control de malas hierbas en las primeras fases de desarrollo del tomate, etapa en la que la competencia por los nutrientes puede comprometer seriamente la correcta implantación del cultivo.

Además, estas sustancias resultan clave para evitar que se vea mermado el potencial productivo y para el control de plagas de insectos, en particular la plaga de Aculop lycopersici (eriófido del tomate) y otros insectos chupadores que tienen una elevada incidencia sobre el desarrollo del cultivo en condiciones fitosanitarias adecuadas y que acaban provocando pérdidas de producción muy importantes.

Agama Bajo Guadalquivir ha reiterado también el peso estratégico que tiene el tomate en Andalucía, y en especial en el Bajo Guadalquivir, donde se configura como un cultivo básico dentro de la rotación de cultivos agroindustriales característica de la comarca.

Al mismo tiempo, la asociación ha instado a las administraciones a poner en marcha una mesa de trabajo para estudiar y plantear medidas que garanticen la viabilidad del sector agroindustrial en el Bajo Guadalquivir, donde los cultivos tradicionales de la zona (algodón, remolacha azucarera, tomate de industria y arroz) están “sufriendo una reducción de la superficie de siembra”.

Por último, la organización ha alertado de que los continuos obstáculos que afronta el sector para mantener la viabilidad económica de su actividad están generando una fuerte desmotivación para el relevo generacional y, en consecuencia, el progresivo desmantelamiento del tejido de explotaciones profesionales y familiares en el Bajo Guadalquivir.