Ampliación | La flota artesanal de Baleares se planta ante las nuevas exigencias europeas: “Nos tratan como delincuentes”

La flota artesanal de Baleares amarra en Palma y se moviliza contra el preaviso y el control electrónico de capturas impuesto por la UE.

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Ampliación | La flota artesanal de Baleares se planta ante las nuevas exigencias europeas: “Nos tratan como delincuentes”

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Varias decenas de pescadores de Baleares se han concentrado este lunes en el puerto de Palma, en una jornada en la que la flota artesanal ha dejado sus barcos amarrados, para mostrar su rechazo a las nuevas obligaciones dictadas por Europa para el sector.

Según ha explicado a los medios el presidente de la Federación Balear de Cofradías de Pescadores (FBCP), Domingo Bonnín, los aspectos de la normativa que más perjudican a la flota del archipiélago son la obligación de comunicar con cuatro horas de antelación la llegada a puerto y el registro detallado de todas las capturas.

“Lo que hace este reglamento, en su parte más filosófica, es tratarnos casi como delincuentes. Quieren que registremos todas nuestras actividades en medio del mar”, ha señalado Bonnín.

Ha remarcado que, si bien estas exigencias pueden resultar asumibles para la flota que faena en el Atlántico, en el Mediterráneo suponen una “imposibilidad manifiesta”.

“En Baleares, con una flota pequeña --266 embarcaciones y 440 pescadores dispersos por el archipiélago-- y con jornadas de menos de 12 horas, hacer un preaviso cuatro horas antes de entrar a puerto ligado a una estimación de capturas es imposible”, ha recalcado.

El incumplimiento de estas reglas podría acarrear multas de hasta 3.000 euros que, en caso de repetirse, podrían terminar en la retirada del permiso para salir a faenar.

“Nos podemos quedar sin sector pesquero”, ha alertado el presidente de la FBCP. “El sector pesquero de Baleares morirá de éxito. Si tiene que caer tendría que ser por falta de recursos pesqueros, pero están en buenas condiciones”, ha añadido.

Reunión clave para suavizar el preaviso

Durante la tarde de este lunes está prevista una reunión entre las cofradías de pescadores españolas y la Secretaría General de Pesca del Gobierno central, con el objetivo principal de estudiar si se puede reducir o suprimir la obligación del preaviso, el punto de la norma que depende del Estado.

“No quiero ser optimista, pero puede haber un acuerdo”, ha indicado Bonnín. Sin embargo, ha advertido de que el impacto sería limitado mientras el preaviso siga vinculado a la estimación de capturas.

“La mayoría de nuestras barcas, cuatro horas de entrar a puerto, todavía están pescando y no saben qué llevan. La bola de cristal no existe. No es una cuestión de querer o no querer, porque queremos, porque la trazabilidad repercute en nuestra actividad, pero es imposible”, ha insistido.

El dirigente de la federación ha añadido que la puesta en marcha del Diario Electrónico de Pesca implicaría duplicar el papeleo para los profesionales, ya que el recuento de capturas se realiza actualmente al llegar a puerto.

“No somos oficinistas, somos pescadores. Y la burocracia no liga con el trabajo de los pescadores. No podemos convertir la cubierta del barco de pesca en una oficina”, ha remachado.

Si no se aceptan los cambios planteados, Bonnín ha avisado de que las embarcaciones permanecerán amarradas en los puertos al no poder asumir el riesgo económico de las sanciones. “Da igual que se llame huelga o no”, ha apuntado.

Apoyo del Govern a las reivindicaciones del sector

El director general de Pesca del Govern, Antoni M. Grau, ha estado presente en la concentración y ha respaldado las reclamaciones de los pescadores.

Para el Ejecutivo autonómico, ha señalado ante los periodistas, no tendría que exigirse ningún tipo de preaviso ni la declaración de las capturas antes de la entrada a puerto.

“Evidentemente que conocer las capturas es básico para gestionar los recursos, lo que pasa es que tiene que ser una cosa razonable que les facilite la vida a los pescadores”, ha defendido.

Grau ha atribuido el carácter restrictivo de la normativa a una “cuestión ideológica del anterior gobierno europeo” y ha expresado su confianza en que el actual comisario de Pesca, Costas Kadis, pueda introducir modificaciones en lo que ha calificado como “una animalada”.

“Tenemos buena relación con el comisario y sabemos que lo quiere cambiar, pero tiene al equipo del anterior y están en su contra”, ha señalado.

Sobre la reunión prevista con el Ejecutivo central, el director general ha expresado su deseo de que se alcance un entendimiento “para rebajar o hacer un téntol para que esto no se aplique”.

“El Gobierno español ahora ve que el problema es muy grave, pero su propuesta era rebajar de cuatro a dos horas y media para el preaviso. Y ni cuatro, ni dos, ni media, ni ninguna. El ministro no es tonto, pero no sé cómo hemos llegado hasta aquí”, ha concluido.

Críticas políticas y apoyo en el muelle

En el muelle pesquero de Palma, los profesionales del mar han estado acompañados por representantes políticos, sobre todo del PP y de Vox, entre ellos el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne.

Vox ha difundido un comunicado en el que sostiene que la normativa, “diseñada en despachos de Bruselas por burócratas que no han pisado un barco de pesca en su vida”, coloca al sector pesquero balear en una situación de “extrema gravedad”.

“Estamos ante una traición absoluta. El PP y el PSOE votan en Bruselas a favor de asfixiar a nuestros pescadores y luego se ponen la chaqueta de mallorquines para venir aquí a hacerse la foto. Es una estafa a la gente del mar”, ha manifestado la portavoz de Vox en el Parlament, Manuela Cañadas.

Para esta formación, la exigencia de comunicar la llegada a puerto con cuatro horas de margen es “delirante” y comparable a pedir a un taxista que avise con el mismo tiempo de antelación de su llegada a un destino “que solo dura 15 minutos”.

Al inicio de la concentración, los asistentes han guardado un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que han fallecido familiares del presidente de la federación de cofradías andaluza.