La Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera, dependiente de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, ha reconocido de forma oficial la presencia de la plaga Thrips parvispinus, conocida en el sector como trips del tabaco, en las provincias de Almería y Granada. Para hacerle frente, ha aprobado una resolución con medidas fitosanitarias “obligatorias y recomendadas para la prevención y lucha” contra esta enfermedad vegetal, diseñadas junto al sector en una mesa técnica de expertos impulsada por la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de Almería.
Con el objetivo de evitar “altos niveles de presencia de la plaga”, los agricultores que cultiven en invernadero pimiento, pepino, berenjena, calabacín, melón y sandía deberán aplicar un protocolo de eliminación de estos cultivos, considerados “reservorios” de Thrips parvispinus. La resolución, difundida este viernes en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) y consultada por Europa Press, entra en vigor este sábado.
Antes de proceder al arranque, los titulares de las explotaciones tendrán que aplicar un tratamiento fitosanitario. “Adicionalmente, en aquellos casos en los que se constate una alta presencia de la plaga en la biodiversidad presente en el invernadero, también se deberá realizar un tratamiento fitosanitario sobre la misma”. Para ello, será imprescindible “avisar con tiempo suficiente a los vecinos colindantes para que puedan tomar las medidas que consideren oportunas, de lo que se conservarán evidencias a efectos de acreditar esta cuestión ante la Administración en caso de ser necesario”.
Asimismo, antes de trasplantar o sembrar el cultivo siguiente, se tendrá que acometer una desinfección y limpieza de la estructura del invernadero en todas aquellas zonas que puedan actuar como reservorio de la plaga. En este contexto, la Junta ha reclamado recientemente al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, la convocatoria de una mesa de trabajo técnica extraordinaria en sanidad vegetal para estudiar nuevas actuaciones, entre ellas la posible autorización de herramientas fitosanitarias que permitan asegurar la rentabilidad del sector productor, especialmente tras las últimas borrascas.
Europa dispone del marco regulatorio más estricto para autorizar productos fitosanitarios, lo que ofrece garantías tanto a agricultores como a consumidores; sin embargo, la Junta insiste en que es preciso dotar de mayor estabilidad normativa a los productores para evitar cambios regulatorios que generen vacíos en la protección de las cosechas. “El mayor reto al que nos enfrentamos en estos momentos en agricultura es el de las enfermedades de sanidad vegetal. Un asunto que no es menor y que está poniendo en jaque el campo andaluz, una de las primeras potencias en producción agrícola a nivel europeo y despensa de alimentos hortofrutícolas para millones de europeos”, subrayaba la Junta.
El Gobierno andaluz ha movilizado 22,5 millones de euros para compensar gastos extraordinarios y mitigar pérdidas en el sector vinculadas, entre otros factores, a la incidencia de Thrips parvispinus, algodoncillo o mildiu. Además, destaca la apuesta por la estrategia de lucha biológica integrada para combatir las plagas y reforzar la sostenibilidad del modelo agrícola andaluz, apoyándose en la innovación, la investigación y la transferencia de conocimiento a través del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa).