ARAG-ASAJA sostiene que “las medidas aprobadas por el Gobierno para paliar el impacto de la crisis energética en el sector agrario son insuficientes y de carácter meramente coyuntural, en un contexto marcado por el aumento de los costes de producción y la falta de rentabilidad en las explotaciones”.
Desde la organización agraria alertan de que “estas iniciativas solo podrían tener cierto efecto si la situación internacional se resuelve en el corto plazo”. De no ser así, advierten de que “resultarán claramente limitadas para afrontar la situación estructural que atraviesan agricultores y ganaderos”.
Dentro del paquete aprobado figura una bonificación de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola consumido. El cálculo de esta ayuda se hará tomando como base el consumo anual declarado en 2025 mediante la solicitud de devolución del impuesto de hidrocarburos, que deberá presentarse a partir del 1 de abril.
El periodo que puede acogerse a la subvención va del 22 de marzo al 30 de junio. Para fijar la cuantía se determinará un consumo medio diario a partir del total anual, que se multiplicará por los días comprendidos en ese tramo y por el importe unitario de la ayuda.
La segunda medida prevé apoyos directos al uso de fertilizantes, con 22 euros por hectárea en secano y 55 euros por hectárea en regadío, hasta un máximo de 300 hectáreas por explotación.
Podrán acogerse tanto titulares que sean perceptores de la PAC como los que no lo sean, siempre que las explotaciones estuvieran dadas de alta antes del 30 de mayo de 2025. Este criterio deja fuera, por ahora, a quienes hayan iniciado su actividad con posterioridad, un punto que aún debe aclararse.
El plan se cierra con una línea de financiación de 300 millones de euros mediante créditos ICO avalados por el Estado.
ARAG-ASAJA subraya que, aunque este instrumento puede aportar liquidez a corto plazo, implica aumentar el endeudamiento de un sector ya sometido a una notable presión económica.
“EL CAMPO NECESITA MEDIDAS ESTRUCTURALES”
La organización agraria reitera que “el problema de fondo no es coyuntural” y apunta que “el incremento sostenido de los costes, unido a unos precios en origen que no compensan, mantiene al sector en una situación crítica”.
“Estas medidas pueden ayudar puntualmente, pero no resuelven el problema real. El campo necesita medidas estructurales que garanticen su viabilidad”, señalan desde ARAG-ASAJA.
La entidad recuerda que “esta situación es la que llevó a miles de agricultores y ganaderos a movilizarse a principios de 2024” y avisa de que “la actual crisis energética no es más que un agravante de un problema que viene de lejos”.