Asaja alerta de que el conflicto entre EEUU e Irán dispara en 21 millones los costes del campo cordobés

Asaja Córdoba denuncia que la guerra entre EEUU e Irán dispara el gasóleo y los fertilizantes y suma más de 21 millones en costes al campo cordobés.

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Asaja alerta de que el conflicto entre EEUU e Irán dispara en 21 millones los costes del campo cordobés

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La organización agraria Asaja Córdoba ha denunciado que “la actual tensión internacional derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán está teniendo ya consecuencias directas y muy graves para el campo cordobés”, ya que “la subida repentina del precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes ha provocado, en apenas unos días, un incremento de costes superior a 21 millones de euros para los agricultores y ganaderos de la provincia”.

Así lo ha subrayado este lunes en un comunicado el presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, quien ha detallado que, según los datos de la organización, “el gasóleo agrícola ha experimentado subidas de más del 40%, mientras que los fertilizantes han aumentado más del 35%, incrementos que se han producido de forma acelerada a raíz de la incertidumbre geopolítica y de la tensión en los mercados energéticos y de materias primas”.

Adell ha recalcado que este encarecimiento “llega en un momento especialmente delicado para el sector”, puesto que, “tras semanas de lluvias que han impedido trabajar en muchas parcelas, los agricultores cordobeses han comenzado ahora las labores clave de la campaña, justo cuando los costes se han disparado”.

En estos días se están acometiendo trabajos en tierra calma para la siembra de cultivos de primavera y tareas en explotaciones ya establecidas, sobre todo de cereales, donde se realizan el abonado de cobertera y los tratamientos con herbicidas y fungicidas. En los cultivos leñosos la situación es similar, según ha apuntado Adell, porque “es momento de abonar, tratar y preparar los cultivos para garantizar la producción”.

Sin embargo, “el agricultor que ha esperado semanas para poder entrar en su parcela se encuentra ahora con que cada labor supone un coste mucho mayor”, hasta el punto de que “el dinero de los agricultores y ganaderos de Córdoba se escapa por el tubo de escape de los tractores y se queda en el saco de abono”.

La patronal agraria ha remarcado que se trata de “una situación profundamente injusta, porque mientras una gasolinera puede subir el precio de su producto en cuanto aumentan sus costes, el agricultor o ganadero cordobés no puede decidir a cuánto vende su aceite, su trigo o su ganado. Los precios de venta los fija el mercado, mientras que los costes se disparan por factores geopolíticos completamente ajenos al sector”.

Por este motivo, la organización ha puesto el foco en “posibles situaciones de especulación” y ha reclamado “que se investigue también la tardanza en el suministro de gasóleo, ya que los precios están subiendo a gran velocidad, incluso en productos procedentes de 'stock' previamente almacenado”.

Ante este escenario, Asaja Córdoba ha exigido a los gobiernos central y autonómico “que anuncien de forma urgente medidas compensatorias que permitan aliviar el impacto económico sobre el sector agrario y ganadero. La Administración debe tener claro que, si el tractor se para, la nevera se vacía”, ha advertido Adell, quien ha añadido que “con los actuales precios del gasóleo y de los fertilizantes, Córdoba no cultiva futuro, solo siembra pérdidas”, reiterando que el campo no puede seguir soportando incrementos de costes de esta envergadura.

Asimismo, ha lamentado que “el mercado nos impone el precio de venta, pero la geopolítica nos impone el precio de coste y, mientras tanto, el campo no puede detenerse porque los cultivos deben abonarse y tratarse ahora, las tierras deben labrarse y los ganaderos deben alimentar a su ganado, transportar animales y garantizar la recogida diaria de la leche”.

Finalmente, desde Asaja Córdoba se ha trasladado un mensaje a las administraciones para que “no dejen solos” a los agricultores y ganaderos “financiando una crisis geopolítica”, ya que, “si el agricultor se descapitaliza hoy pagando un 30% más por el abono, mañana no habrá quien siembre, y la soberanía alimentaria de España podría quedar en manos de terceros países”.