Asaja Córdoba ha señalado este jueves que “la producción de aceite de oliva en la provincia se sitúa muy por debajo de las previsiones, según los datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) correspondientes al mes de febrero”, apuntando el presidente de la organización agraria en Córdoba, Fernando Adell, que en la provincia “la producción registrada durante febrero fue de 31.270 toneladas, lo que sitúa el acumulado de la campaña hasta ese mes en 211.972 toneladas”.
Según ha indicado Asaja en un comunicado, Adell ha precisado que “se trata de una cifra que aún queda lejos del aforo previsto por la Junta de Andalucía para la provincia, que estimaba una producción de 269.100 toneladas”.
Pese a ello, ha recordado que “todavía hay comarcas, como la Subbética, en las que quedan semanas de recolección, debido a que las continuas borrascas de las últimas semanas están dificultando enormemente las labores de recogida”. Como resultado, “una parte importante de la aceituna se encuentra ya en el suelo y no podrá recogerse, lo que previsiblemente impedirá alcanzar la estimación inicial para la provincia”, ha lamentado Adell.
A escala estatal, la producción anotada en febrero ha sido de 141.135 toneladas, con lo que el acumulado de la campaña asciende a 1.193.767 toneladas, en torno a 200.000 toneladas menos que en las mismas fechas del ejercicio anterior.
Ante este escenario, Asaja Córdoba considera que “no se alcanzarán las estimaciones de producción ni en Córdoba ni a nivel nacional”. Asimismo, ha subrayado que “los aforos del Comité Oleícola Internacional (COI) para la campaña mundial ya apuntaban, incluso antes de tener en cuenta los efectos de las borrascas, a una producción inferior a la de la campaña pasada”.
Respecto al comportamiento del mercado, ha detallado que las salidas “durante el mes de febrero se situaron en 115.395 toneladas a nivel nacional, sin contar las importaciones”. Desde la organización agraria han remarcado que “se mantiene un buen ritmo de comercialización, en niveles similares a los registrados en campañas anteriores”.
En relación con las existencias, “las existencias totales a finales de febrero alcanzan las 974.470 toneladas”. De ese volumen, “738.955 toneladas se encuentran en las bodegas de las almazaras, mientras que 227.423 toneladas están en poder de la industria envasadora, que mantiene elevados niveles de almacenamiento en previsión de posibles subidas de precios”, y “tan solo 8.091 toneladas permanecen almacenadas en los depósitos del Patrimonio Comunal Olivarero”.
Por otra parte, Asaja Córdoba ha recordado que trasladó hace semanas a la AICA “la necesidad de investigar posibles distorsiones en la formación de los precios del aceite de oliva”. Según ha comprobado la entidad, “los índices de referencia más utilizados por los agricultores para determinar el precio del aceite podrían estar elaborándose únicamente con una parte de las operaciones realizadas y posiblemente no de forma aleatoria”.
En esta línea, la organización agraria ha avisado de que, “si los precios de referencia no se conforman teniendo en cuenta todas las operaciones o si las operaciones utilizadas no se seleccionan al azar, podrían generarse distorsiones que impidan reflejar el precio real del mercado”. De hecho, “según los datos publicados por la AICA, durante el mes de febrero las referencias de precios podrían haberse formado únicamente con el 27% de las operaciones realizadas, tomando como base el total de salidas registradas”.
A juicio de Asaja, esta circunstancia podría estar detrás de que “los precios actuales no respondan a una lógica de mercado basada en principios económicos generales”, por lo que insiste en que el Ministerio de Agricultura “debería investigar en profundidad estas posibles anomalías”, tal y como Asaja Córdoba ya comunicó a la AICA.
En la misma línea, la organización ha censurado que “los precios del aceite de oliva español continúan muy por debajo de los del aceite italiano y, según datos del propio ministerio, en las últimas semanas también se sitúan por debajo de los precios registrados en Portugal y Grecia”. En estos momentos, “solo se mantienen ligeramente por encima de los precios de Túnez, país donde el salario diario no alcanza los seis euros y las exigencias medioambientales son muy inferiores a las que deben cumplir los productores europeos”.