El presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, ha advertido del “grave impacto” que, a su juicio, tendrá el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, una decisión que, según denuncia, “pone en riesgo la calidad y la inseguridad de los alimentos en Europa”.
De este modo, la organización agraria manifiesta su “honda preocupación” después de que una mayoría cualificada de Estados miembros de la UE haya dado luz verde en el Coreper II a la firma del pacto con Mercosur, lo que permite que la Comisión Europea pueda proceder a su rúbrica oficial la próxima semana.
García Blanco tampoco comparte que el Ministerio de Agricultura del Gobierno de España “no haya presionado y negociado mejor para los intereses de los agricultores y ganaderos españoles”.
En sintonía con la postura del presidente de Asaja Nacional, Pedro Barato, la entidad subraya que no se opone a los tratados comerciales en sí mismos, pero sí cuestiona “aquellos que se firman sin igualdad de condiciones”. “Si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera. Si no, estamos ante una competencia claramente desleal”, ha señalado.
Asaja alerta de que el acuerdo facilita la entrada en el mercado comunitario de mercancías producidas con sustancias vetadas en la UE, como ciertos fitosanitarios o carne obtenida con hormonas de crecimiento, cuya trazabilidad y supervisión no estarían plenamente garantizadas, tal y como reconocen incluso las autoridades comunitarias.
“Se está permitiendo que productos con reglas distintas lleguen al mismo consumidor, lo que perjudica a agricultores y ganaderos europeos y también a los consumidores”, ha añadido García Blanco.
La organización sostiene que esta decisión compromete la continuidad de cientos de explotaciones en Extremadura, especialmente en producciones consideradas sensibles como la carne de vacuno, el azúcar, la remolacha, los cítricos o la ganadería extensiva, según recoge en un comunicado.
Asimismo, recuerda que incluso aquellos sectores que podrían resultar favorecidos, como el aceite de oliva o el vino, difícilmente podrán sacar partido del acuerdo en el corto plazo, debido a los largos periodos transitorios fijados antes de la liberalización completa.
La rebaja del umbral de activación de las salvaguardias hasta el 5% se valora como un avance técnico relevante, ya que permitiría actuar con mayor rapidez ante caídas de precios o distorsiones de mercado generadas por un incremento de las importaciones. Sin embargo, Asaja insiste en que este instrumento solo tendrá utilidad real si se aplica de forma automática, rápida y con controles efectivos en frontera, y subraya que las salvaguardias, por sí solas, no corrigen un acuerdo que, a su entender, sigue sin garantizar reciprocidad en las normas de producción.
La organización agraria incide además en que, de acuerdo con datos de la propia Comisión Europea, en la actualidad solo se inspecciona en frontera el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que acceden al mercado comunitario, lo que cuestiona la eficacia real de las salvaguardias si no se refuerzan de manera urgente y profunda los sistemas de inspección y control. Sin una fiscalización sólida, advierte, cualquier herramienta de protección queda vacía de contenido.
Por todo ello, Asaja “seguirá defendiendo en todas las instancias un modelo agrario europeo basado en la calidad, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la igualdad de condiciones, fundamentales para garantizar el futuro del medio rural y la alimentación de los ciudadanos europeos”.