Asaja rechaza el pacto comercial UE-Australia y denuncia que el campo vuelve a ser moneda de cambio

Asaja carga contra el acuerdo comercial UE-Australia y acusa a Bruselas de usar de nuevo al sector agroalimentario europeo como moneda de cambio.

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Asaja ha manifestado este lunes su oposición total al nuevo acuerdo comercial cerrado entre la Unión Europea y Australia, al entender que, una vez más, el sector agroalimentario comunitario “vuelve a ser moneda de cambio” en las negociaciones internacionales.

En una nota remitida a los medios, la organización agraria sostiene que Bruselas ha claudicado en productos agrarios clave para el campo europeo con el fin de favorecer intereses industriales ajenos al sector primario, en particular los vinculados a la automoción y a la industria química, así como para asegurar el suministro de materias primas estratégicas relacionadas con la transición energética, entre ellas el litio, el magnesio o el aluminio.

“Siempre que hay que sacrificar a alguien en Europa, el elegido es el sector agroalimentario”, critica Asaja, que recalca que este escenario se viene repitiendo y cita como antecedentes los efectos de los aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos, el encarecimiento de la energía o acuerdos comerciales previos como Mercosur o Marruecos.

La organización detalla que el pacto prevé la apertura de contingentes arancelarios para diversos productos agroalimentarios considerados especialmente sensibles para España y para el conjunto de la UE. “La experiencia demuestra que estos contingentes, aunque parezcan pequeños en términos globales, generan tensiones en los mercados y presionan los precios en origen”, afirma.

Otro elemento que genera inquietud es la efectividad real de las cláusulas de salvaguarda incluidas en el texto. Asaja recuerda casos recientes en los que estos instrumentos no han funcionado o se han puesto en marcha con excesivo retraso, como ocurrió con las importaciones de arroz procedentes de Birmania y Camboya o con el etanol de Pakistán. “Son herramientas defensivas muy difíciles de aplicar en la práctica. Cuando llegan, el daño al sector ya está hecho”, advierte.

Ante este escenario, la organización agraria ha pedido a los eurodiputados, encargados de la ratificación del acuerdo, que se posicionen en contra. “La política comercial de la UE no puede seguir construyéndose a costa de quienes producen nuestros alimentos”, concluye.