AVA-Asaja se opone al pacto comercial UE-Australia por el daño a la ganadería y al arroz

AVA-Asaja rechaza el acuerdo UE-Australia al alertar de graves riesgos para ganaderos, arroceros y otros sectores agrarios por los nuevos contingentes.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha expresado su frontal oposición al nuevo tratado comercial entre la Unión Europea y Australia al entender que, una vez más, “el sector agroalimentario europeo vuelve a ser moneda de cambio en las negociaciones internacionales”.

En línea con la postura de Asaja Nacional, la entidad que encabeza Cristóbal Aguado alerta de que Bruselas “ha cedido en sectores agrarios, especialmente la ganadería y el arroz, a cambio de favorecer intereses industriales ajenos al sector primario, especialmente en ámbitos como la automoción o la industria química, así como para garantizar el acceso a materias primas estratégicas vinculadas a la transición energética, como el litio, el magnesio o el aluminio”, según ha señalado la organización en un comunicado.

AVA-Asaja insiste en que “siempre que hay que sacrificar a alguien en Europa, el elegido es el sector agroalimentario y esta situación no es nueva”. “Ya ocurrió con las consecuencias de los aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos, con el encarecimiento energético o en anteriores negociaciones comerciales como Mercosur o el de Marruecos”, ha recordado la organización agraria.

Sectores agrarios en el punto de mira

El pacto contempla la apertura de contingentes arancelarios para distintos productos agroalimentarios considerados de alta sensibilidad para España y, en particular, para la Comunitat Valenciana. En carne de vacuno se autoriza la entrada de 30.600 toneladas, de las cuales más de la mitad quedarán exentas de aranceles; en ovino y caprino se fijan 25.000 toneladas libres de derechos; y en azúcar se permiten 35.000 toneladas sin arancel. El acuerdo incorpora asimismo concesiones en lácteos, arroz, etanol y derivados de cereal.

Aunque la Comisión Europea sostiene que estos cupos representan una fracción muy limitada del consumo comunitario —en torno al 0,5 por ciento en vacuno y por debajo del 0,3 en azúcar—, AVA-Asaja advierte de que el efecto sobre determinados sectores y zonas productoras puede ser “significativo”: “La experiencia demuestra que estos contingentes, aunque parezcan pequeños en términos globales, generan tensiones en los mercados y presionan los precios en origen”.

La asociación lamenta igualmente que no se haya replicado el esquema de otros procesos en curso, como el de India, donde los segmentos más vulnerables quedaron fuera del marco negociador. “AVA-Asaja apoya el comercio internacional, pero siempre bajo condiciones de reciprocidad y dejando fuera aquellos sectores estratégicos, algo que en este caso no ha ocurrido”, ha subrayado.

“Desconfianza en las cláusulas de salvaguarda”

Otro de los aspectos que más inquieta a la organización es la operatividad real de las cláusulas de salvaguarda incluidas en el texto. AVA-Asaja recuerda casos anteriores en los que estos instrumentos se han mostrado “ineficaces” o se han puesto en marcha “con años de retraso, como ocurrió con las importaciones de arroz procedentes de Birmania y Camboya o con el etanol de Pakistán”. “Son herramientas defensivas muy difíciles de aplicar en la práctica. Cuando llegan, el daño al sector ya está hecho”, ha apuntado.

Asimismo, detalla que el acuerdo UE-Australia culmina “un proceso negociador de más de ocho años y se produce en un contexto internacional marcado por una fuerte incertidumbre geopolítica. La guerra en Oriente Medio --con Irán como actor clave--, la volatilidad energética y el encarecimiento de insumos agrarios están disparando los costes de producción en el campo europeo, que ya arrastra una pérdida de rentabilidad estructural”.

A este escenario se suma, según la organización, un calendario de pactos comerciales “especialmente intenso”. Desde AVA-Asaja avisan de que este “efecto acumulativo” de acuerdos puede “agravar la situación del sector primario europeo si no se introducen salvaguardas reales y criterios de reciprocidad”.

Por todo ello, la asociación reclama a los eurodiputados, encargados de la ratificación del texto, que emitan un voto contrario: “La política comercial de la UE no puede seguir construyéndose a costa de quienes producen nuestros alimentos”.