La directora de Barcelona Wine Week (BWW), Céline Pérez, ha subrayado que la prioridad de esta edición del salón es captar compradores internacionales, tanto de mercados clave como Estados Unidos como de otros emergentes como Japón, en un contexto en el que la cita se adapta estratégicamente a la situación geopolítica y a los cambios en las tendencias de consumo.
La sexta edición de BWW tendrá lugar del 2 al 4 de febrero en el recinto de Montjuïc de Fira de Barcelona y aspira a reunir a más de 1.350 bodegas, un 5% más que en 2025, junto a 26.000 visitantes, de los cuales un 20% serán internacionales.
“BWW no es una feria tradicional, somos un aliado comprometido con la industria. En un contexto que es cada vez más complejo, nuestra aportación es dar luz, encauzar la energía colectiva y trazar juntos un camino hacia un futuro sostenible”, ha afirmado Pérez este miércoles en la presentación de la edición 2026, en la que también ha participado el presidente de BWW, Javier Pagés.
“Somos conscientes de que la internacionalización es una necesidad imperiosa para las bodegas españolas”, ha remarcado Pérez. Para responder a esta demanda, la organización ha incrementado un 17% el presupuesto destinado a captar compradores extranjeros, hasta los 880, lo que supone un 14% más que en la edición anterior.
En relación con el contexto geopolítico, Pérez ha puesto el foco en el esfuerzo realizado este año para atraer compradores de Estados Unidos y, al mismo tiempo, “mitigar la dependencia al mercado único”. Para ello, se ha asegurado la presencia de profesionales de otros mercados estratégicos como Canadá o Alemania, además de abrir la puerta a nuevos destinos como Japón.
Retos del mercado y contexto geopolítico
Durante la presentación, Pérez ha expuesto algunos de los principales riesgos geopolíticos para el sector, entre ellos la posibilidad de nuevos aranceles en mercados clave como el estadounidense, así como los desafíos derivados del cambio climático, ejemplificados en episodios de sequía prolongada que en 2025 provocaron una de las vendimias más escasas del siglo XXI.
La directora de BWW ha señalado que el gran desafío es el estancamiento del consumo, con una caída interanual de enero a noviembre de hasta un 4%, según datos de la Organización Interprofesional del Vino de España que ha compartido durante el acto.
“En un mercado que no crece, la guerra está en la cuota de mercado, que cuesta cada vez más conseguir cuando estamos en medio de un cambio generacional, donde las nuevas generaciones están dibujando nuevos códigos de consumo”, ha apuntado la responsable del salón.
Ejes estratégicos de la Barcelona Wine Week
Para encarar este escenario, la BWW ha reiterado sus cinco ejes estratégicos de actuación. Uno de ellos es la diversificación, tanto de mercados como de canales de distribución. Otro es la diferenciación, que este año se materializa, por primera vez, en una jornada específica dedicada a los vinos con baja o nula graduación alcohólica.
La feria también apuesta por la estrategia de datos como herramienta “clave” para la toma de decisiones empresariales, por reforzar la comunicación y los recursos digitales, y por estrechar la vinculación con la gastronomía y el turismo. Con este enfoque, el salón calcula generar un impacto inducido de hasta 13 millones de euros en la ciudad de Barcelona.
En el cierre de la presentación, el presidente de BWW y de la DO Cava, Javier Pagés, ha insistido en que el porvenir del sector “no está en el volumen, sino en la calidad”, una meta que, según ha asegurado, la BWW está ayudando a consolidar.
Objetivos y presencia territorial
“España lo tiene todo para tener grandes vinos, y ya lo estamos haciendo y demostrando”, ha señalado Pagés, en alusión al conjunto de ferias y catas del sector vitivinícola que se celebran cada año en el país.
En esta edición, la BWW dispondrá de 10.900 metros cuadrados netos de exposición, un 10% más que el año anterior, contará con 1.000 compradores procedentes del resto de España invitados por la organización y reunirá hasta 90 denominaciones de origen (D.O.) españolas.
Catalunya, con cerca de 320 bodegas, será la comunidad autónoma con mayor representación, seguida por Castilla y León, La Rioja y Castilla-La Mancha. Andalucía, Murcia y Asturias son las regiones que más han crecido en número de bodegas participantes.
Según las estimaciones del salón, una de cada tres bodegas españolas toma parte en la BWW, lo que implica una penetración del 33% en el tejido productor nacional. Pérez ha destacado la amplia presencia de todas las comunidades autónomas, en línea con el objetivo de “ser la feria más representativa y más cualitativa, no la más grande”.