Los consejeros de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco, y de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Javier Rincón, han reivindicado este jueves en el Consejo del Agua de la Demarcación del Ebro la urgencia de dar un impulso a las infraestructuras hidráulicas aún sin ejecutar del Pacto del Agua de Aragón y de reforzar las dotaciones de riego, en un escenario marcado por el deterioro de los indicadores de sequía y escasez en gran parte de la cuenca del Ebro.
Ambos responsables autonómicos han intervenido en la reunión de este órgano de planificación y coordinación, en la que el Gobierno de Aragón ha vuelto a defender las aportaciones remitidas desde el Ejecutivo autonómico a los Documentos Iniciales del proceso de Planificación Hidrológica e incorporadas al Esquema de Temas Importantes del Plan del Ebro: culminar las actuaciones comprometidas en el Pacto del Agua, aumentar las dotaciones de regadío y ampliar la capacidad de regulación como ejes fundamentales para asegurar la seguridad hídrica de la comunidad autónoma.
En la sesión, en la que han tomado parte también el director del Instituto Aragonés del Agua, Luis Estaún, y el director general de Desarrollo Rural, José Manuel Cruz, se ha remarcado que la coyuntura hidrológica actual refuerza y actualiza estas demandas.
El último informe del Plan Especial de Sequía de la Demarcación del Ebro, con datos a 31 de diciembre de 2025, confirma precipitaciones por debajo de la media en amplias áreas de la cuenca y la continuidad de episodios de sequía prolongada en varias unidades territoriales, como Gállego-Cinca, Aragón y Arba, Guadalope, Segre o Bajo Ebro, algunas de ellas encadenando ya varios meses seguidos en este escenario.
Embalses y regulaciones pendientes en el Pacto del Agua
En este marco, el Gobierno de Aragón ha reiterado la conveniencia de avanzar sin más dilaciones en proyectos como los embalses de Almudévar, Mularroya y Montearagón, el recrecimiento de Yesa y las actuaciones previstas en el Matarraña, todas ellas incluidas en el Pacto del Agua aprobado por unanimidad en las Cortes de Aragón en 1992.
Estas obras permitirían reforzar la capacidad de regulación en un contexto de creciente irregularidad climática y mayor frecuencia de periodos de sequía, tal y como recoge el propio informe, que sitúa las aportaciones previstas para los próximos meses por debajo de la media histórica.
“Ante un escenario de sequía prolongada como el que reflejan los indicadores actuales, resulta incoherente cerrar la puerta a estudiar y justificar técnicamente nuevas regulaciones o a culminar de forma decidida las ya comprometidas”, ha indicado Blasco.
Del mismo modo, se ha incidido en la preparación del próximo ciclo hidrológico, reclamando que no se descarte aumentar la capacidad de regulación ni analizar alternativas en sistemas como el Gállego-Cinca para aprovechar recursos hoy no asignados y reforzar las zonas con déficits estructurales.
Por otro lado, el consejero de Agricultura, Javier Rincón, ha recalcado que la rebaja en las dotaciones de agua para regadío de entre un 12% y un 15% planteada por el Gobierno central supondría “cambiar las reglas a mitad de juego” y generaría “una incertidumbre inasumible” para los agricultores aragoneses.
“Las comunidades de regantes han realizado fuertes inversiones en modernización y eficiencia hídrica basándose en un marco estable, y alteraciones de ese tipo pondrían en riesgo su planificación y el aprovechamiento de unas infraestructuras que han requerido décadas de esfuerzo”, ha insistido Rincón.