Bodegas Riojanas inicia conversaciones con sus acreedores para asegurar su futuro a largo plazo

Bodegas Riojanas abre negociaciones con sus acreedores para pactar un plan de reestructuración que asegure su viabilidad y la continuidad del negocio.

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Bodegas Riojanas inicia conversaciones con sus acreedores para asegurar su futuro a largo plazo

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Bodegas Riojanas ha anunciado que comenzará un proceso de diálogo con sus principales acreedores con el objetivo de cerrar un plan de reestructuración que garantice su viabilidad a largo plazo y la continuidad de su actividad, según ha comunicado la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El consejo de administración de la compañía ha acordado por unanimidad remitir la comunicación formal para la apertura de estas negociaciones, amparándose en el artículo 585 de la Ley Concursal.

De acuerdo con dicho precepto, cuando exista probabilidad de insolvencia o insolvencia inminente, el deudor, en este caso Bodegas Riojanas, puede informar al juzgado competente para la declaración de concurso sobre la existencia de conversaciones con sus acreedores, o sobre su intención de iniciarlas de forma inmediata, con el fin de alcanzar un plan de reestructuración que le permita superar su situación financiera.

La empresa contará ahora con un plazo mínimo de tres meses para negociar con sus principales acreedores y mantendrá su operativa habitual “con total normalidad” durante todo el procedimiento.

Bodegas Riojanas, dueña de enseñas históricas como Monte Real y Viña Albina, cerró a finales de 2024 un acuerdo de refinanciación de más de 26 millones de euros de deuda con el 99% de sus entidades financieras acreedoras.

En noviembre pasado, la sociedad aprobó una ampliación de capital de hasta 8 millones de euros con el propósito de reforzar sus recursos propios y recortar su endeudamiento.

Asimismo, Bodegas Riojanas pactó con las organizaciones sindicales la aplicación, desde este mes de febrero, de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) de cuatro meses que afectará a cerca de 70 trabajadores de la plantilla, motivado por la caída de la producción.

Con sede en Cenicero (La Rioja), la bodega registró en 2024 unas pérdidas de 1,9 millones de euros, en contraste con los beneficios de 145.000 euros obtenidos en 2023. En el primer semestre de 2025, la compañía comunicó números rojos por 129.000 euros.