El Gobierno de Cantabria tiene censados oficialmente 2.247 mastines y cruces de esta raza que actúan como perros pastores, una cifra que ha crecido en los últimos años y que el Ejecutivo autonómico relaciona con el aumento de los ataques de fauna salvaje, en particular del lobo.
El Ejecutivo regional ha puesto en valor a esta raza como “perro de trabajo”, clave para apoyar al ganadero en la defensa de la ganadería extensiva y en el cuidado y vigilancia de los rebaños.
Tal y como destaca la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, este tipo de perro se ha convertido en “el mejor aliado” de los profesionales del campo a la hora de proteger sus animales frente a los ataques.
Recomendaciones para vecinos y visitantes
El departamento que encabeza María Jesús Susinos ha elaborado una serie de pautas dirigidas a residentes y turistas sobre cómo comportarse si se topan con un mastín mientras recorren áreas rurales, con el fin de evitar situaciones “desagradables” o posibles incidentes.
Desde la Consejería recuerdan que son perros “nobles”, aunque de gran tamaño y “con un gran sentido de la territorialidad y posesividad”.
Por ello, se aconseja mantener la calma si un mastín se aproxima ladrando, ya que su intención suele ser ahuyentar y no atacar; correr, gritar o hacer gestos bruscos solo incrementa su nerviosismo. Se recomienda retirarse con tranquilidad de la zona que el animal protege, rodeando el área si es posible.
Igualmente, se pide que quienes vayan acompañados de otro perro lo lleven siempre sujeto con correa, puesto que los mastines pueden interpretarlo como un posible depredador y reaccionar de forma agresiva.
En el caso de los ciclistas, se les invita a bajarse de la bicicleta y continuar caminando, dado que el tamaño y la velocidad del vehículo pueden ser percibidos por el mastín como una amenaza.
También se desaconseja darles comida, porque podrían comenzar a seguir a la persona en busca de más alimento, así como acercarse para hacerse una foto o un selfie con el animal.
La Consejería insiste en que estos perros siempre cuentan con propietario, aunque no lleven chip visible, collar o no se observe el rebaño en las inmediaciones.
Asimismo, recuerda que algunos mastines portan collares con púas orientadas hacia el exterior, diseñados para disuadir al lobo en caso de enfrentamiento, “que son legales y no suponen maltrato animal”.
Ayudas para prevenir daños al ganado
El departamento autonómico recalca que cada año convoca líneas de ayuda para prevenir daños al ganado ocasionados por ataques de lobo ibérico y oso pardo, así como en explotaciones apícolas.
Estas subvenciones están destinadas a sufragar la compra o el mantenimiento de mastines, la instalación de estructuras temporales de pernocta para el ganado, la adquisición de geolocalizadores y la colocación de cerramientos o mallas electrificadas para salvaguardar colmenares.
En la última convocatoria, correspondiente a 2025, se han admitido 229 solicitudes, que en estos momentos se encuentran en fase de revisión técnica previa al abono de las ayudas.
La cuantía máxima de la subvención por beneficiario asciende a 3.200 euros. En el apartado específico de adquisición o mantenimiento de mastines, el límite se fija en 400 euros por animal, hasta un máximo de tres perros por explotación.
Así, se financiará un mastín por explotación en el caso de rebaños de ovino o caprino de entre 15 y 50 cabezas, y para explotaciones de bovino o equino de entre 10 y 30 cabezas; dos mastines por explotación para ganaderías de ovino o caprino de entre 51 y 100 cabezas y para explotaciones de bovino o equino de entre 31 y 75 cabezas; y tres mastines por explotación para rebaños de ovino o caprino con más de 100 cabezas y para explotaciones de bovino o equino con más de 75 cabezas.