El Ejecutivo cántabro ha publicado este miércoles en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) la orden que valida el nuevo Plan de Gestión del Lobo, en el que se conserva el control poblacional mediante cupos anuales que no podrán superar el 20% del censo estimado, del mismo modo que contemplaba la planificación anterior.
La principal variación afecta a la zonificación del territorio, que pasa de tres áreas diferenciadas a solo dos. La primera agrupa los espacios con presencia continuada de lobos, elevada carga de ganadería extensiva y baja densidad de población; la segunda integra los municipios con presencia esporádica o ausencia de la especie, mayor concentración de habitantes y menor peso del sector ganadero.
En la zona 1 se incorporan ahora los municipios de Arredondo y Ruesga. Junto a ellos, continúan incluidos Anievas, Arenas de Iguña, Bárcena de Pie de Concha, Cabezón de Liébana, Cabuérniga, Camaleño, Campoo de Enmedio, Campoo de Yuso, Cieza, Cillorigo de Liébana, Hermandad de Campoo de Suso, Lamasón, Luena, Miera, Molledo, Peñarrubia, Pesaguero, Pesquera, Polaciones, Potes, Reinosa, Rionansa, Las Rozas de Valdearroyo, Ruente, San Miguel de Aguayo, San Pedro del Romeral, San Roque de Riomiera, Santiurde de Reinosa, Soba, Los Tojos, Tresviso, Tudanca, Valdeolea, Valdeprado del Río, Valderredible, Vega de Liébana, Vega de Pas y la Comunidad de Campoo-Cabuérniga. La zona 2 queda conformada por el resto de ayuntamientos de la comunidad autónoma.
El nuevo Plan de Gestión, con una vigencia prevista de cinco años antes de su revisión, actualiza el documento operativo en marcha desde 2019 y se ha diseñado para reforzar el equilibrio entre la conservación del lobo y la continuidad de la actividad ganadera, tal y como figura en la orden difundida en el BOC.
Entre las novedades, el texto establece que los controles de ejemplares de lobo se organizan al margen de la actividad cinegética, de forma que dejan de estar ligados a la caza de otras especies.
Según la consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Susinos, esto "aporta mayor seguridad jurídica con independencia de la situación legal del lobo". Además, ha subrayado que "el plan seguiría vigente, a pesar de que mañana el lobo pudiera volver a entrar en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE)".
Otro de los ejes centrales del documento es el impulso a la participación social y a la coordinación institucional. En este marco, se consolidará y dotará de carácter oficial a la denominada “Mesa del Lobo”, un órgano consultivo en el que estarán representados los distintos sectores implicados y que servirá para evaluar el grado de cumplimiento del Plan.
Asimismo, se intensificará la cooperación con las comunidades autónomas vecinas y con la Administración General del Estado, fomentando el intercambio de datos y el seguimiento conjunto de las poblaciones de lobo.
Refuerzo de medidas no letales y compensaciones
El Plan refuerza también el respaldo a las medidas preventivas no letales, mediante líneas de ayuda específicas, proyectos piloto en explotaciones con mayor incidencia de ataques y asesoramiento técnico a los ganaderos, además de un catálogo de buenas prácticas.
Paralelamente, se revisará el sistema de pago por servicios ambientales para favorecer la conservación y la coexistencia, que se suma a la actualización del nuevo baremo de daños, ya publicado y en vigor desde el 1 de marzo.
Susinos ha recalcado en un comunicado que se trata de "una cuestión de justicia, porque en los últimos años se ha incrementado de manera notable el valor de los animales con aumentos cercanos al 100% en el caso del vacuno de vida y hasta el 50% en el caso del ovino".
El documento también contempla actuaciones selectivas y mecanismos de coordinación con otras comunidades autónomas y con el Parque Nacional de los Picos de Europa.
Nuevo marco europeo y objetivos del Plan
La aprobación de este Plan llega en un contexto normativo europeo renovado, tras la modificación en 2025 de la Directiva Hábitats, que incorpora al Anexo 5 aquellas poblaciones que pueden ser objeto de gestión, siempre que se asegure su conservación. Con esta planificación, el Gobierno de Cantabria señala que "refuerza su compromiso con una gestión equilibrada del lobo, basada en el conocimiento científico, la participación social y la búsqueda de soluciones que permitan compatibilizar la biodiversidad con el desarrollo rural".
La consejera ha reiterado que el Plan mantiene como eje esencial "garantizar la coexistencia entre el lobo y la ganadería extensiva, actividad clave para el medio rural y la lucha contra la despoblación".
Para ello, se configura como una herramienta de gestión integral que incorpora dimensiones ecológicas, sociales y económicas, junto con un enfoque adaptativo que permitirá revisar y ajustar sus medidas en función de la evolución de la especie y de la realidad del territorio.
Entre sus metas prioritarias se encuentran preservar el estado de conservación favorable del lobo, disminuir la conflictividad mediante medidas preventivas y compensatorias, perfeccionar el sistema de indemnizaciones por daños, reforzar el seguimiento científico de la población y potenciar la sensibilización social y la implicación de los sectores afectados.
Población de lobos y daños a la ganadería
Susinos ha detallado que en Cantabria se contabilizan actualmente, al menos, 23 manadas y más de 200 ejemplares de lobo, lo que "confirma un estado de conservación favorable". Este aumento poblacional ha venido acompañado de un "aumento significativo de los daños" sobre la ganadería extensiva, que en 2025 sumaron 3.057 ataques (371 más que en 2024), con indemnizaciones superiores a 1,7 millones de euros, una cuantía similar a la del ejercicio anterior.
La consejera ha incidido en que "en los últimos cinco años se ha visto multiplicado por tres el número de animales muertos por ataques de lobo". En este escenario, el nuevo Plan pretende "equilibrar" la protección de la especie con la viabilidad económica de las explotaciones, teniendo en cuenta que el lobo ocupa ya más del 80% de la superficie regional, con presencia incluso en áreas costeras, tras una "notable recuperación" en las últimas décadas.
Tal y como ha señalado Susinos, este Plan "es fruto del compromiso adquirido con el sector primario", y supone "un paso importante que se une a la salida del lobo del LESPRE", además de las extracciones efectuadas en los últimos meses, la revisión del baremo de daños y la eliminación del techo que figuraba en el seguro con el que se abonan las compensaciones a los ganaderos, lo que ha permitido agilizar los pagos.