El Gobierno de Castilla-La Mancha ha detallado dos nuevas convocatorias de pagos compensatorios dentro del marco de la Política Agraria Común (PAC) 2023-2027, que movilizarán en conjunto cerca de 14,2 millones de euros para respaldar explotaciones ubicadas en Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y en áreas de montaña.
La portavoz del Ejecutivo autonómico, Esther Padilla, ha explicado que estas ayudas persiguen garantizar la continuidad económica de las explotaciones agrarias que operan en entornos con mayores condicionantes, ya sea por restricciones ambientales o por la propia orografía, con el fin de evitar la pérdida de actividad y el consiguiente abandono del medio rural, según ha informado la Junta en una nota de prensa.
En primer término, el Consejo de Gobierno ha autorizado la convocatoria de pagos compensatorios asociados a la Red Natura 2000, específicamente dirigidos a las ZEPA de ambientes esteparios, con una dotación de 8,2 millones de euros. Estas áreas, creadas en el marco de la Directiva Aves de la Unión Europea, tienen como misión preservar las poblaciones de aves silvestres y los hábitats esenciales para su reproducción y sus rutas migratorias.
Esta línea de apoyo está destinada a agricultores y agricultoras que desarrollan su labor en estos espacios de elevado valor ecológico y que, por ello, deben asumir limitaciones y compromisos adicionales orientados a salvaguardar su biodiversidad.
Entre las obligaciones que afrontan estos profesionales se incluyen restricciones en determinados periodos del año y prácticas de manejo adaptadas a la conservación, requisitos que pueden traducirse en menores rendimientos y que justifican una compensación económica en reconocimiento al esfuerzo que realizan en favor del patrimonio natural.
Para 2026, el importe de la ayuda se fija en 192,90 euros por hectárea y se calcula que llegará a alrededor de 1.200 titulares de explotaciones agrarias ubicadas en estas zonas de especial protección.
Zonas de alta montaña
De forma paralela, el Ejecutivo regional ha sacado adelante la convocatoria de pagos compensatorios para explotaciones situadas en zonas de montaña, con una cuantía global superior a seis millones de euros. En estos enclaves confluyen importantes desventajas naturales, entre las que Padilla ha citado fuertes pendientes, elevada altitud, condiciones climáticas más severas y una mayor fragmentación de las parcelas.
"Todo ello provoca mayores costes de producción y menor productividad, que pueden suponer el abandono de la actividad económica en estas zonas", ha incidido la portavoz. En este caso, la ayuda se establece en 66 euros por hectárea y se prevé que alcance a unas 3.000 fincas.
La consejera ha remarcado que Castilla-La Mancha apuesta por un modelo de desarrollo rural que combine la protección de la biodiversidad y del entorno natural con una política ambiental que tenga en cuenta la realidad económica y productiva del territorio.