Castilla-La Mancha lanza un nuevo plan de regadíos para ampliar superficie y adaptarse al clima y al reto rural

Castilla-La Mancha presenta un plan de nuevos regadíos hasta 2030 para modernizar el campo, ahorrar agua y frenar la despoblación rural.

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El Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado a conocer este jueves el “Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022-2030, Regadío CLM 3.0”, una hoja de ruta “necesaria para el futuro que nace de la necesidad de modernizar e incrementar de forma ordenada la superficie de regadío, como palanca estratégica para el futuro del sector agroalimentario regional, la adaptación al cambio climático y el desarrollo rural sostenible”.

La presentación ha corrido a cargo del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, que ha estado acompañado por el director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández, así como por las delegadas y delegados provinciales de la Consejería, “en un momento clave, dado que es ahora cuando se van a iniciar los trabajos para la nueva planificación hidrológica”, tal y como ha señalado la Junta en un comunicado.

En este escenario, el Plan de Regadíos se configura como herramienta básica para defender la continuidad de las reservas de agua y asegurar unas concesiones mínimas suficientes en cada demarcación de cara a la próxima planificación, “objetivos de este Gobierno, ya que Castilla-La Mancha riega un 5,5 por ciento menos que la media nacional, pero, sin embargo, estamos diez puntos en eficiencia por encima”.

El documento se estructura en torno a tres grandes ejes: la sostenibilidad, con el fin de garantizar un uso responsable del agua, proteger el entorno natural y asegurar una agricultura competitiva y con futuro; la lucha contra la despoblación, dando prioridad a los regadíos de carácter social en áreas rurales más frágiles; y la apuesta por la tecnología y la eficiencia, tanto en el manejo del recurso hídrico como en la mejora de la competitividad y el acceso a los mercados.

En su diseño, el Plan marca “una hoja de ruta clara y realista” que incluye 18 proyectos de nuevos regadíos, con una superficie global cercana a las 25.000 hectáreas, repartidas entre las cinco provincias de la región y con horizonte de ejecución hasta 2030. De este modo, “no hablamos de un plan teórico, sino práctico y pegado al territorio, ya que algunos proyectos ya están en ejecución y otros están planificados para los próximos años”.

La estrategia se integra con la PAC 2023-2027, a través de su Plan Estratégico, y con el Feader, y se apoya además en otros instrumentos comunitarios vinculados a la resiliencia frente a la escasez de agua y a la transición ecológica. A este respaldo se suma el compromiso presupuestario de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y, en algunos casos, la participación del Estado cuando se trata de actuaciones declaradas de interés general o regional.

Modelo de regadío eficiente, social y con equilibrio territorial

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha detallado que, con este Plan, el Ejecutivo autonómico “apuesta por un modelo de regadío eficiente y sostenible”, interviniendo exclusivamente donde exista disponibilidad de recursos hídricos y encaje en la planificación hidrológica, e incorporando riego por goteo, bajas dotaciones, digitalización, riego deficitario controlado y un uso creciente de aguas regeneradas para disminuir la presión sobre los acuíferos.

Desde la vertiente socioeconómica, el Plan se orienta claramente hacia el regadío social, fijando un mínimo de diez comuneros-socios por cada comunidad de regantes, un tope de 50 hectáreas por comunero, que en ningún caso podrá superar el 25 por ciento de la superficie total de la zona regable, y exigiendo al menos un 40 por ciento de mujeres en las juntas rectoras, con el objetivo de avanzar en igualdad, cohesión social y una distribución más justa de los beneficios derivados del regadío.

En palabras del propio consejero, “es un Plan con una clara vocación social y territorial que apuesta de forma decidida por los regadíos sociales como herramienta para fijar población en el medio rural, limita la concentración de superficie, impulsa el relevo generacional y refuerza la participación de las mujeres en las comunidades de regantes”.

Julián Martínez Lizán ha cerrado su intervención subrayando que “Regadío Castilla-La Mancha 3.0 es una apuesta estratégica para producir más y mejor con menos agua, generar empleo, fijar población en el medio rural y reforzar la competitividad del sector agroalimentario con criterios de sostenibilidad”.