Alrededor de un centenar de tractores tomó este lunes las calles de Lugo en apoyo a la convocatoria de Agromuralla y Gandeiros Galegos da Suprema contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. La protesta reunió a varios cientos de personas ligadas al ámbito agroganadero, que alertaron de las graves repercusiones que, a su entender, acarreará este pacto para el porvenir del sector primario y para la seguridad alimentaria.
La concentración arrancó a las 12.00 horas frente a la sede de la Xunta de Galicia en la ciudad. Tras más de dos horas de espera comenzaron a llegar los vehículos agrícolas, que salieron desde Garabolos y avanzaron por la avenida da Coruña antes de completar un itinerario por la ronda de la Muralla. Finalmente, los tractores se estacionaron ante la Subdelegación del Gobierno, manteniendo el tráfico cortado durante varias horas.
Con la llegada de la columna de tractores se procedió a la lectura de un manifiesto y, acto seguido, dio comienzo una marcha a pie hasta la Subdelegación del Gobierno. Allí, los asistentes corearon consignas contra el acuerdo comercial y en favor de un mayor control sanitario sobre los productos importados, tras una pancarta con el lema “Con la comida no se juega, no al tratado de Mercosur”. En primera fila exhibieron además un ataúd para representar la muerte del sector, junto a dos carros de la compra cargados con artículos hoy vetados en la UE pero permitidos en Mercosur, entre ellos clembuterol.
En la movilización participaron distintos cargos públicos. Por parte del Partido Popular acudieron el delegado territorial de la Xunta, Javier Arias, y la presidenta provincial, Elena Candia. También se sumaron representantes del Bloque Nacionalista Galego, entre ellos Rubén Arroxo, así como el alcalde socialista de Cervantes, Benigno Gómez Tadín.
Durante la protesta, los concentrados avisaron de que el acuerdo con Mercosur podría provocar la desaparición del sector primario en Galicia y remarcaron que los principales damnificados serán los consumidores. “Los ganaderos sabemos lo que comemos; el problema serán los demás, que consumirán productos con hormonas y antibióticos prohibidos en Europa desde hace años”, denunciaron. Desde Gandeiros Galegos da Suprema, José Núñez incidió en que el tratado supondría la pérdida de la soberanía alimentaria, “lo que nos condena a la desaparición”.
Las entidades organizadoras reclamaron que España se desmarque del acuerdo, siguiendo la línea de países como Francia y Alemania, y exigieron explicaciones sobre qué medidas prevé adoptar el Ejecutivo ante el escenario que se avecina. Subrayaron que el campo gallego produce bajo estándares de calidad muy exigentes y se verá forzado a competir con grandes potencias agrícolas y vitivinícolas sujetas a requisitos mucho más laxos, una situación que tildan de “competencia desleal total”. Así lo expresó Pablo González, de Agromuralla, quien insistió en que la ciudadanía no es plenamente consciente de lo que está en juego y reclamó “más información”.
La protesta de Lugo abre un calendario de movilizaciones de carácter indefinido. La presidenta de Agromuralla, Noelia Rodríguez, remarca que el sector exige explicaciones precisas sobre los supuestos beneficios del acuerdo y garantías de que todos los actores implicados respetarán los mismos niveles de calidad. “Los productos de Mercosur llegan con niveles de calidad muy bajos y no podemos permitir que se ponga en riesgo la salud de la ciudadanía a través de la alimentación”, concluye.