COAG advierte de que el pacto con Mercosur será la puntilla para un sector usado como moneda de cambio

COAG denuncia que el acuerdo UE-Mercosur será la puntilla para el campo, pone en riesgo la seguridad alimentaria y prioriza otros intereses.

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COAG advierte de que el pacto con Mercosur será la puntilla para un sector usado como moneda de cambio

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El secretario general de COAG, Miguel Padilla, ha mostrado su malestar después de que los Veintisiete hayan dado este viernes luz verde a la firma del acuerdo comercial con Mercosur, al considerar que supondrá la "puntilla" para un sector que, a su juicio, ha sido utilizado como "moneda de cambio" y sin que se haya atendido ninguna de las reivindicaciones planteadas por agricultores y ganaderos.

"La Comisión Europea, utilizando todos los caminos, incluso torcideros, va a lograr la firma y, por tanto, no van a aceptar ninguna de las reivindicaciones, ni de las protestas, ni de las problemáticas que ha presentado el sector agrario", ha señalado Padilla.

En esta línea, COAG sostiene que "una vez más" el sector primario ha sido empleado como "moneda de cambio" en la negociación. "Se ha hecho un reparto de cromos, se han repartido vacas por coches, por otros intereses que no son, desde luego, de nuestra actividad y eso supone la puntilla", ha subrayado.

Alerta sobre la seguridad alimentaria en la UE

Con la aprobación del pacto, Padilla ha adelantado que se producirá la "entrada de producciones, sobre todo de algunos de carne, de remolacha, de miel, de cítrico y de otros, que indudablemente va a ser imposible de competir con estas producciones, porque los requisitos que tienen, los precios y los costes son totalmente distintos", ha indicado.

"También se pone en juego la seguridad alimentaria. Europa tendrá que tener cuidado con las decisiones que toma, porque esta vez posiblemente va a haber una reconversión importantísima de explotaciones, pero cuidado con la seguridad y, sobre todo, la alimentación para la sociedad de la Unión Europea", ha advertido.

Así, el responsable de COAG ha reprochado que se hayan priorizado "otros intereses distintos a lo que es la alimentación" y ha pronosticado un impacto "muy negativo, sobre todo a la hora de proporcionar los alimentos todos los días".

En su opinión, "el sector ha salido perdiendo ante otros intereses y, desde luego, ante las decisiones de los políticos, entre ellos España, que siendo un país potente en agricultura y ganadería ha sido uno de los máximos impulsores justificando que hay una serie de cláusulas de salvaguardia y que no va a pasar absolutamente nada cuando los precios estén bajos", ha criticado, en referencia a la postura del Gobierno de Pedro Sánchez en este proceso.

Padilla ha censurado que, durante toda la negociación, se haya pasado por encima del sector primario, ya que "no" se han tenido en cuenta sus demandas ni sus protestas tanto en España como en Bruselas. "No somos importantes, pero que no nos engañen", ha concluido.

Luz verde al acuerdo tras pactar salvaguardas agrícolas

Los Veintisiete han dado este viernes su visto bueno a la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), tras adoptar un paquete de salvaguardas agrícolas, en una decisión por mayoría cualificada que se formalizará en las próximas horas mediante procedimiento escrito, según han informado a Europa Press fuentes comunitarias.

El respaldo de los Estados miembro, pese a la oposición de países como Francia y Hungría, se ha producido en una reunión de embajadores en Bruselas, después de que en la misma sesión se aprobaran primero de forma oficial las salvaguardas cerradas en diciembre para reforzar la protección del sector agroalimentario europeo.

Una vez finalice el procedimiento escrito a las 17.00 horas de este viernes, quedará aprobado el mandato que permitirá a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, firmar el acuerdo de asociación y el tratado de libre comercio con los socios del Cono Sur.

La rúbrica de los textos permitirá la aplicación inmediata y provisional de la parte comercial, mientras culmina el proceso completo de ratificación en ambas regiones, que incluye el visto bueno del Parlamento Europeo (que podrá aprobarlo o rechazarlo, pero no introducir cambios) y de los parlamentos nacionales.

La firma del acuerdo llega más de un año después de que se anunciara el cierre de las negociaciones entre la Comisión Europea --que negocia en nombre de los 27 en materia comercial-- y los países de Mercosur en diciembre de 2024; y tras un primer intento fallido el pasado diciembre, cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, bloquearon la firma para exigir más apoyo a los agricultores.

Salvaguardas agrícolas y cambio de postura de Italia

Ha sido precisamente el giro de Italia, que este viernes ha respaldado la firma, lo que ha permitido desbloquear la luz verde a un acuerdo que las partes han estado negociando durante dos décadas.

Para ello, los embajadores han tenido que dar primero su aprobación formal a las salvaguardas destinadas a reforzar la protección del campo europeo ante posibles distorsiones graves derivadas de la apertura del mercado a Mercosur en sectores como las aves de corral, la carne de vacuno, los huevos, los cítricos y el azúcar.

Este mecanismo fija umbrales concretos para que la Comisión Europea pueda abrir investigaciones --y posteriormente activar medidas específicas-- en caso de fuerte impacto sobre productos agrícolas sensibles europeos. En diciembre, el Consejo y el Parlamento habían acordado situar esos umbrales en un 8%, pero finalmente se han rebajado al 5% --tal y como defendía inicialmente la Eurocámara-- para atender las exigencias de Italia.

De esta forma, Bruselas intervendrá cuando las importaciones de productos sensibles aumenten de media un 5% y los precios caigan en el mismo porcentaje en un periodo de tres años (frente al 10% que planteó la Comisión en un primer momento). El acuerdo sobre las salvaguardas requiere aún su validación definitiva por el pleno del Parlamento Europeo y por el Consejo para poder entrar en vigor.