COAG Andalucía ha denunciado que el reciente acuerdo de libre comercio sellado este martes en Canberra entre la Unión Europea y Australia supone una “traición” para los ganaderos andaluces, al considerar que llega en el “peor momento posible”, con los costes de producción disparados por la guerra en Oriente Medio y un mercado comunitario ya saturado por concesiones comerciales anteriores.
Según ha informado COAG Andalucía en una nota, “el cordero que llegará congelado desde Australia esta Semana Santa habrá recorrido 17.000 kilómetros, puede haber sido engordado con hormonas prohibidas en Europa desde hace 35 años y habrá generado seis veces más emisiones que un lechal andaluz”. Y, “va a competir en el mismo lineal con el nuestro”, ha afirmado el responsable de Ovino de COAG, Antonio Punzano.
En este contexto, la organización agraria advierte de que será “un mazazo directo a la ganadería andaluza”. Andalucía cuenta con casi 1,8 millones de ovejas, más de 924.000 cabras y más de 499.000 reses de vacuno, que suponen el 37,3% de las Unidades de Ganado totales de la comunidad, según el Siggan 2023. “Tres sectores que quedan ahora directamente en el punto de mira”.
El pacto abre la entrada a 30.600 toneladas anuales de carne de vacuno australiana —nueve veces más que la cuota vigente— y a 25.000 toneladas de ovino, procedentes de un país donde se autorizan hormonas de crecimiento vetadas en Europa desde 1989 y en el que, según COAG, el bienestar animal y la trazabilidad “no alcanzan ni de lejos los estándares exigidos aquí”. De ahí que “les pidamos a nuestros ganaderos que cumplan cada norma, que asuman cada coste, que se adapten a cada exigencia de Bruselas”. Y, luego “les plantamos en el mostrador de al lado un producto que no ha cumplido ninguna de esas reglas”. Así, Punzano ha manifestado que “eso no es competencia. Es una tramp”.
Asimismo, la organización alerta de que “parte de esta carne llegará sometida a procesos de superenfriamiento --una congelación superficial-- pero se comercializará como fresca, sin que el consumidor pueda distinguirla claramente de la producción local”. Por ello, reclaman al Gobierno de España que deje de ser un observador “pasivo” y que actúe con “firmeza” ante las instituciones europeas para “frenar” este acuerdo.
Por último, Punzano ha recordado que “las explotaciones que cierran no vuelven a abrir. Y los pueblos que se quedan sin ganaderos no se recuperan con un comunicado de Bruselas”.