COAG eleva a más de 50.000 las toneladas de aceite que se pierden por los últimos temporales

COAG calcula en Jaén la pérdida de 50.000 toneladas de aceite y miles de corderos por temporales de lluvia, viento, inundaciones y frío extremo.

3 minutos

COAG eleva a más de 50.000 las toneladas de aceite que se pierden por los últimos temporales

Publicado

3 minutos

Las intensas lluvias de las últimas semanas, unidas a los sucesivos temporales de viento y agua que azotan la provincia de Jaén, podrían haber provocado ya la pérdida de en torno a 50.000 toneladas de aceite al quedar sin recoger una parte importante de la aceituna. Así lo ha señalado COAG, que calcula que este volumen no recolectado supone unos 200 millones de euros en pérdidas solo en producción, sin contemplar aún los daños en infraestructuras, cárcavas o plantaciones.

El secretario general de COAG Jaén y responsable de Olivar de COAG Andalucía, Francisco Elvira, ha indicado en un comunicado que las precipitaciones han ido retrasando la campaña de recogida, sobre todo en áreas como la Campiña, donde los suelos encharcados han hecho muy complicada, cuando no imposible, la entrada de la maquinaria para cosechar.

Según la organización agraria, las cifras podrían variar en función de cómo evolucione la meteorología, pero se calcula que todavía queda por recolectar aproximadamente un tercio de la aceituna y que, de ese porcentaje, se habría perdido “un 40 o un 50 por ciento de la producción”.

Por comarcas, la Campiña es la más castigada, ya que la recolección comenzó más tarde y hay fincas que ni siquiera han podido iniciar los trabajos. En municipios como Fuerte del Rey permanece en el árbol cerca de un 60 por ciento de la cosecha y, de esa cantidad, al menos un 20 por ciento ya se da por perdido.

En la zona de Andújar aún queda entre un 20 y un 30 por ciento de aceituna por recoger. Además, los olivares situados junto al cauce del río pueden sufrir daños por el exceso de humedad. Hay plantaciones de superintensivo completamente anegadas y “si eso se prolonga puede daños irreversibles en las plantas”.

En el término de Porcuna resta en torno a un 30 por ciento de la producción pendiente de recolección y, aunque es complicado cuantificar el impacto, el olivarero de secano Mariano de la Rosa asegura que “prácticamente toda la aceituna que quedaba está en el suelo”.

Ahora queda por comprobar si ese fruto termina pudriéndose, es arrastrado por las escorrentías, queda oculto bajo la hierba que brota con rapidez o se incrusta en el barro. Todas estas circunstancias llevan a prever que “como mínimo un diez por ciento se vaya a perder”. A ello se suma el tornado que atravesó la zona hace unos días y que “ha arrancado olivos y tirado toda la aceituna al suelo”.

En la comarca de La Loma, una de las grandes productoras de la provincia, sigue sin recolectarse alrededor de un tercio de la aceituna y se estima que podría darse por perdida un 20 por ciento de esa cantidad.

Ángel Peña, olivarero de la zona, ha explicado que hay explotaciones donde el río ha inundado los árboles, en otras la hierba ha crecido tanto que resulta inviable recoger la aceituna caída, y en muchos casos el fruto termina pegado al barro y se secará cuando salga el sol.

En la parte norte de Mágina, en explotaciones de municipios como Torres, Jimena, Albanchez, Bedmar, Garcíez o Las Escuelas, queda por cosechar aproximadamente un 25 por ciento de la producción y buena parte de esa aceituna está bajo el agua o en el suelo, caída del árbol. Allí, además, los fuertes vientos han arrancado olivos. El olivarero Nicolás Moya sostiene que lo que más estragos ha causado ha sido precisamente el aire.

La situación es algo más favorable en explotaciones de Jimena donde la mayor parte de la cosecha se adelantó y se recogió en noviembre, e incluso en octubre. En estos casos solo queda entre un diez y un 15 por ciento de aceituna pendiente.

COAG advierte también de otro factor que puede agravar los retrasos: cada vez es más habitual recurrir a empresas de servicios para la recogida, debido a la falta de mano de obra y al envejecimiento de los olivareros. Cuando deje de llover, muchas explotaciones tendrán que esperar turno para que estas cuadrillas puedan entrar a cosechar.

Los efectos de la adversa climatología también se dejan notar en la ganadería. Los pastores trashumantes de la provincia de Jaén, procedentes de la Sierra de Segura y que en estos meses se desplazan a Sierra Morena, están comprobando “cómo se están muriendo sus corderos recién nacidos a causa del frío y la lluvia”.

Antonio Punzano, ganadero trashumante y responsable de ovino de COAG Andalucía, detalla que en la provincia se están perdiendo entre 40 y 70 corderos por explotación, e incluso algunas alcanzan el centenar, lo que supone unas pérdidas cercanas al diez por ciento de los nacimientos.