Cuatro explotaciones ganaderas de Ribadeo (Lugo) se han quedado sin salida para su producción láctea después de que la compañía asturiana Reny Picot dejase de recoger la leche. “Tenemos que ordeñar las vacas dos veces al día y tiramos la leche porque no podemos conservarla 10 o 15 días”, ha alertado uno de los afectados.
El secretario de Acción Sindical del Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas (SLG-CCLL), Brais Álvarez, ha explicado a Europa Press que la decisión de la empresa láctea ha dejado a estas cuatro granjas fuera de las rutas de recogida, ya organizadas y cerradas por otras industrias.
Según ha indicado, Reny Picot “incumplió la ley” al avisar solo con cinco días de margen de que dejaría de recoger la leche, cuando la normativa fija un preaviso mínimo de dos meses para la finalización de los contratos, con el fin de que las granjas puedan buscar otro comprador.
Además, ha recordado que el paquete lácteo obliga a remitir las ofertas con dos meses de antelación, lo que debería abrir un periodo de negociación que podría prolongarse hasta dos meses después de la fecha de finalización del contrato anterior.
Álvarez ha detallado que la mayoría de contratos se renuevan a finales de marzo y que, al comunicar la empresa su negativa a seguir recogiendo el día 25, la planificación de las fábricas ya estaba cerrada y muchas rutas cercanas a Ribadeo no admitían más leche. “No tenían posibilidades de meter esa leche en los camiones”, ha lamentado.
Ha añadido que se pusieron en contacto con numerosas queserías para intentar colocar la producción, pero no perciben un “gran interés por cogerlo”. En este sentido, ha sugerido que podría existir algún tipo de acuerdo táctico entre industrias para recoger leche solo en determinadas zonas.
Pese a ello, las explotaciones deben continuar con el ordeño diario de las reses, dos veces al día. “Tenemos que vaciar el tanque porque hay que seguir trabajando con las vacas. No podemos conservar la leche del tanque porque hay que hacer hueco para leche nueva de cara a encontrar un comprador”, ha relatado.
Esta misma tarde, uno de los productores implicados se ha visto obligado a tirar la leche por ese motivo. Álvarez ha subrayado que no pueden detener la producción sin poner en peligro la salud de los animales.
“En función del mes del ciclo puedes secar a una vaca, pero igual luego pasan siete meses hasta que pueda volver a producir. Entonces hay que seguir ordeñándolas, de mañana y de tarde, porque si no sacas la leche pueden incluso morir de mamitis o otras enfermedades”, ha explicado.
“La ley no nos ampara”, denuncia el sindicato
Sobre cuándo podrán volver a vender su leche estos ganaderos, Álvarez ha señalado que están en conversaciones con distintas industrias para intentar cerrar una solución como muy tarde este jueves.
No obstante, ha advertido de que lo “más resaltable” no es solo el perjuicio concreto a esta granja, “que es muy grave”, sino que “hay una ley que no les ampara”. “La Administración en vez de hacer cumplir la ley mira para otro lado y deja de hacer por la industria. Eso es grave y preocupante”, ha enfatizado.
Ha incidido en que “al final, existe una ley que nos debería dar algún poder de negociación o igualarnos respecto a otras industrias, porque siempre somos la parte débil por tener un elemento perecedero y al final es un papel mojado que no nos da ningún tipo de derecho”.
Por este motivo, ha avanzado que acudirán a los tribunales para reclamar a Reny Picot la devolución del dinero que están dejando de ingresar estos ganaderos al no poder vender su producción y verse obligados a tirarla.
En paralelo, la ganadera e integrante del sindicato Isabel Vilalba Seivane se ha reunido con la Axencia de Información e Control Alimentarios (AICA) para exponer la situación de la leche y solicitar un refuerzo de las inspecciones de oficio.
En esta reunión se ha trasladado que el hecho de tener que tirar la leche supone un “impacto económico devastador en las granjas”, dado que cada jornada en la que se ven obligadas a desechar la producción pierden entre 1.200 y 1.800 euros.
Este miércoles, Seivane participará además, junto a la delegación de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), en un encuentro convocado por el Ministerio de Agricultura para analizar el conflicto y demandar un “posicionamiento claro” en defensa del presente y del futuro del vacuno de leche.
La Xunta refuerza la vigilancia sobre contratos y cisternas
Por otro lado, la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, ha anunciado este martes que remitirán a la Comisión Galega da Competencia información sobre la renovación de los contratos lácteos y sobre las cisternas que entran desde otros países, con el objetivo de “proteger a los productores”.
En concreto, se revisarán “todos y cada uno de los contratos” firmados por la industria para comprobar que no se producen incumplimientos. También se intensificarán los controles sobre las cisternas procedentes del extranjero, tanto en lo relativo a la calidad de la leche como a su precio, para garantizar que “no hay competencia desleal”.
Gómez ha indicado que, si se detectan irregularidades en la información aportada o indicios de competencia desleal, se trasladará a la Comisión Galega da Competencia o, en su caso, a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
En esta línea, la conselleira ha precisado que, en caso de entrada de esa leche, verificarán que todos los envases incluyan la mención ‘UE’, que es “imprescindible de poner”. “Todos los envases deben reflejar cuál es el origen para hacer la trazabilidad de ese producto”, ha especificado.