El campo catalán se juega su futuro este viernes en unas elecciones agrarias clave

El campo catalán vota este viernes en unas elecciones agrarias decisivas, marcadas por la PPA, Mercosur y la falta de relevo generacional.

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El campo catalán se juega su futuro este viernes en unas elecciones agrarias clave

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El sector agrario catalán afronta este viernes una cita decisiva en las elecciones agrarias, con las urnas abiertas entre las 9 y las 19 horas. La votación llega en un momento especialmente delicado, marcado por la expansión de la peste porcina africana (PPA) más allá del foco inicial, la negociación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur y la creciente dificultad para garantizar el relevo generacional en el campo.

La Generalitat y las organizaciones que concurren a estos comicios –Unió de Pagesos (UP), Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (Jarc), Associació Agrària de Joves Agricultors (Asaja), Unió de Petits Agricultors i Ramaders (UPA Catalunya) y Assemblea Pagesa– se han fijado como objetivo mejorar la escasa participación registrada en las últimas elecciones, cuando solo votó el 35,82% del censo, y acercarse al 50% de los electores.

En total, están convocados 21.374 profesionales con derecho a voto, que podrán depositar su papeleta en 430 mesas electorales distribuidas por todo el territorio. Unas 50 se ubicarán en dependencias del Departamento, como oficinas comarcales o escuelas agrarias, mientras que el resto han sido habilitadas por los ayuntamientos en distintos municipios.

La noche electoral se cerrará a las 21 horas del viernes, momento en que la secretaria general de Agricultura de la Generalitat, Cristina Massot, ofrecerá una rueda de prensa para dar a conocer los resultados definitivos de las elecciones agrarias 2026.

Resultados de 2021 y nuevas candidaturas

En los anteriores comicios, celebrados en 2021 y con un sistema de votación íntegramente electrónico, Unió de Pagesos se impuso como fuerza mayoritaria al lograr el 55,04% de los sufragios y 6 representantes. Por detrás se situaron Jarc, con el 30,15% y 4 representantes, Asaja, con el 11,12%, y UPA, con el 2,57% de los votos.

En esta convocatoria se incorpora por primera vez Assemblea Pagesa, que concurre tras 24 años de trayectoria, mientras que destaca la ausencia de Revolta Pagesa, que ha optado por no presentarse y lleva semanas reclamando el voto nulo.

Las prioridades del sector agrario catalán

En declaraciones a Europa Press, la coordinadora nacional de Unió de Pagesos, Raquel Serrat, sintetiza las principales inquietudes del campo catalán: “Queremos precios justos y costes asumibles para el sector, un mayor control de la fauna cinegética y evidenciar el impacto del acuerdo UE-Mercosur en el campesinado catalán”.

El presidente de Jarc, Joan Carles Massot, incorpora entre las demandas del sector la urgencia de asegurar el relevo generacional, para lo que plantea cambios profundos en materia impositiva: “Proponemos reducir a cero la fiscalidad de los jóvenes que empiezan y aplicar un modelo de libre amortización inspirado en el País Vasco”.

Del espíritu de 2024 al debate sobre Mercosur

El presidente de Asaja Catalunya, Pere Roqué, vincula el clima de estas elecciones con las movilizaciones que hace dos años colapsaron las grandes urbes españolas: “El 6 de febrero de 2024 entramos con tractores para mostrar que sin nosotros no hay comida en la mesa”.

Sobre la mesa vuelve a situarse el acuerdo entre la UE y Mercosur, que el sector mira con recelo por la diferencia de exigencias normativas entre los países sudamericanos y Europa, así como por las dudas respecto a la eficacia real de los mecanismos de salvaguarda prometidos por las instituciones comunitarias.

Defensa del modelo de agricultura familiar

Frente a este escenario, el secretario general de UPA Catalunya, Joan Montesó, reivindica el “ADN de la agricultura familiar” y el papel clave del arraigo al territorio, apostando por productos de proximidad y de calidad.

En la misma línea crítica, el portavoz de Assemblea Pagesa, Ramon Minguet, denuncia que el sistema actual está “pervertido” y que sitúa en el mismo plano a pequeños productores y grandes corporaciones. A su juicio, el relevo generacional se ve bloqueado, en parte, por el acaparamiento de tierras, que avanza en detrimento de las pequeñas explotaciones familiares.