El Comité de Gestión de Cítricos (CGC) ha denunciado que el presupuesto anual de la Unión Europea para cofinanciar las labores de vigilancia y control de las plagas catalogadas como prioritarias en 2023 y 2024 apenas rebasa los 8 millones de euros para el conjunto de los 27 estados miembro.
Una dotación que la presidenta del CGC, Inmaculada Sanfeliu, ha calificado en un comunicado de “burla, más aún considerando que sólo las pérdidas calculadas por la CE para toda la UE y todos los cultivos afectados, en el caso de las cuatro principales plagas que también atacan a los cítricos --X. fastidiosa, HLB (Candidatus liberibacter), 'Falsa polilla' (T. leucotreta) y 'Mancha negra' (P.citricarpa)-- suman daños por 7.057, 3.400, 2.717 y 2.490 millones de euros, respectivamente”.
El CGC recuerda que, de las ocho plagas incluidas en el actual ‘top 20’ de organismos nocivos capaces de causar daños a los cítricos, seis ya se han detectado y se encuentran presentes dentro del territorio comunitario o en países del arco mediterráneo.
Con datos de la European Plant Protection Organization, detalla que la xylella fastidiosa —que ocupa el primer puesto del ránking— lleva años en fase de erradicación en Italia, España, Portugal (donde se ha constatado que una de sus cepas afectó a cítricos) y Francia; que la ‘Falsa polilla’ —quinto lugar en la lista— está instalada en Israel desde 1984; y que la ‘Mancha negra’ (posición 13) resulta incontrolable desde que se confirmó su presencia en Túnez en 2019, entre otros casos.
Consecuencias de la aparición de estas plagas
El CGC advierte de que la confirmación oficial de cualquiera de estos graves problemas fitosanitarios implicaría a corto plazo la adopción inmediata de costosas medidas de cuarentena dirigidas a su erradicación, incluido el arranque de todas las plantas infectadas, además de posibles trabas a la exportación. La implantación de alguna de estas plagas dispararía las pérdidas hasta niveles millonarios.
En primer término, supondría la obligación de introducir nuevos tratamientos fitosanitarios o la aplicación de tratamiento de frío a todos los cargamentos destinados a la propia UE, restricciones que se sumarían a las que pudieran imponer determinados países terceros receptores de estos frutos.
El sector ya ha vivido un precedente en las zonas demarcadas por X. fastidiosa en Alicante o Mallorca, donde los viveros de planta ornamental han visto caer drásticamente sus ventas a algunos mercados extracomunitarios. Tras el arranque de cientos de miles de almendros infectados por la bacteria, el coste del plan de erradicación asumido por la Generalitat solo en las comarcas alicantinas afectadas alcanza una cuantía similar a la que la UE destina anualmente a la prevención y detección de las 20 plagas prioritarias en todos los estados miembro: 7,5 millones de euros al año.
El CGC subraya que, según diversos estudios, los países del sur del continente concentran el mayor nivel de exposición. “España, Francia e Italia comparten características comunes más allá de las climáticas: tienen una potente industria frutícola --plantaciones que pueden ser hospedantes de bastantes plagas prioritarias, especialmente de las más polífagas (las que afectan a muchos cultivos)--; son países receptores de un gran tonelaje de fruta de importación --que pueden trasladar estas plagas o enfermedades-- y reciben cada año decenas de millones de turistas en avión que pueden portar también material vegetal contaminado”, ha explicado Sanfeliu.
Por este motivo, el CGC reclama a Bruselas que incremente, al menos de 20 a 30, el número de plagas con la consideración de ‘prioritarias’ y que, en el caso concreto de los cítricos, incorpore una grave enfermedad que no figura en el anterior ‘top 20’, la bacteria Xanthomonas citri (causante del Citrus canker).
En la misma línea, la patronal que representa a los exportadores privados españoles de naranjas y mandarinas insta a que se refuerce “de manera muy importante” la financiación destinada a los programas de detección temprana de estas plagas y enfermedades y que se habilite una partida específica para cofinanciar dichos planes en los países considerados de mayor riesgo: Italia, España y Francia.