La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural se ha marcado como prioridad que la próxima Política Agraria Común (PAC) incorpore y compense los sobrecostes estructurales derivados de la insularidad, ante el riesgo de que las explotaciones agrarias de Baleares vean mermada su competitividad frente a otros territorios.
Esta posición fue trasladada por el conseller del ramo, Joan Simonet, y el director general de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Fernando Fernández, durante la reunión mantenida este jueves con representantes del sector agrario del archipiélago, en la que se expuso la propuesta de nueva PAC y sus implicaciones para las islas.
El encuentro se ha celebrado a raíz de la propuesta presentada por la Comisión Europea el pasado mes de julio, que incluye el marco financiero plurianual 2028-2034 y los borradores de los reglamentos que darán forma a la futura PAC, y en la que se definirá el reparto de fondos y el diseño de las ayudas.
Según ha informado la Conselleria en un comunicado, uno de los ejes principales de la reunión ha sido detallar las claves de la negociación específica para Baleares, con el fin de fijar una posición común ante el Estado y las instituciones comunitarias.
Fernández ha precisado que la estrategia del Govern se articula de manera paralela en tres niveles: las modificaciones que se consideran necesarias en los reglamentos europeos, las cuestiones que deben abordarse en el ámbito estatal y la defensa de un reconocimiento explícito de los sobrecostes estructurales ligados a la condición insular en el diseño de la nueva PAC.
En esta línea, ha expuesto al sector la importancia de mantener un tratamiento específico para las regiones insulares en el nuevo modelo de ayudas, de reclamar importes diferenciados en la ayuda degresiva por hectárea y en las ayudas asociadas, de reforzar el papel del pago compensatorio por zonas con limitaciones naturales para que funcione como un verdadero complemento de la ayuda básica y de revisar el actual esquema de reparto presupuestario procedente del Fedaer.
Asimismo, ha remarcado la necesidad de asegurar un volumen de recursos adecuado para las intervenciones sectoriales consideradas estratégicas para Baleares y de garantizar que las explotaciones mixtas de agricultura y ganadería queden correctamente integradas en el nuevo sistema de apoyo.
“La insularidad no es un privilegio, es una dificultad objetiva que debe reconocerse en la política europea”, ha señalado Simonet. “Si la futura PAC no tiene en cuenta estas realidades, muchas explotaciones perderán competitividad”, ha advertido.
El director general ha recordado que la Conselleria participa activamente en las reuniones del grupo de trabajo específico creado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación con las comunidades autónomas, que se ha reunido ya en cinco ocasiones desde septiembre, así como en el seguimiento de las conversaciones a nivel europeo.
En los próximos días se celebrarán los primeros encuentros bilaterales entre el Ministerio y la Conselleria, en los que se abordará, entre otros aspectos, la incorporación de la realidad insular en la futura PAC y la metodología de trabajo de esta nueva fase negociadora.
Un rediseño de la PAC con impacto directo en Baleares
Esta primera reunión con el sector ha tenido un carácter esencialmente informativo y ha buscado compartir el estado actual de la propuesta comunitaria, resolver dudas y establecer las bases de un proceso de trabajo continuado con el campo balear ante la negociación de la nueva PAC, cuya configuración ha motivado movilizaciones como la celebrada en Bruselas el pasado 18 de diciembre.
En este contexto, la Conselleria ha presentado de forma pormenorizada el punto de partida de la propuesta europea y los principales cambios estructurales que plantea la Comisión, analizando uno por uno los reglamentos en discusión y su posible impacto sobre las explotaciones de las islas.
Los responsables del Govern han explicado que la futura PAC se integra en una refundación de la gobernanza financiera de la Unión Europea, con una concentración de fondos y programas y la desaparición de la clásica estructura de dos pilares, ya que los actuales fondos agrarios pasarán a formar parte de un nuevo fondo europeo de cohesión y seguridad sostenibles.
“Nos encontramos ante un cambio profundo en la forma de concebir y gestionar la política agraria europea, con un presupuesto más concentrado y con una PAC que pierde visibilidad como política autónoma, lo que obliga a las regiones a estar muy presentes desde el inicio del proceso”, ha incidido Simonet.
Para territorios con una realidad agraria y territorial específica como Baleares, ha añadido el conseller, “es fundamental entender bien el nuevo marco para poder defender nuestros intereses”.
Durante la reunión se ha puesto de manifiesto que, aunque la PAC conserva un volumen presupuestario significativo, la propuesta contempla una reducción de más del 22% de los fondos en términos corrientes, al tiempo que se incrementan las exigencias ligadas a la renta agraria, la protección ambiental, el clima y la cohesión territorial.
También se ha detallado que la PAC pasará a implementarse mediante planes nacionales y regionales de asociación, lo que introduce nuevos desafíos en materia de gobernanza, coordinación y distribución de competencias entre administraciones.
“La propuesta es compleja y dispersa, y una de las principales dificultades es seguir el rastro del presupuesto agrario y entender quién toma las decisiones clave. Necesitamos que el sector conozca la lógica de la propuesta para poder avanzar, más adelante, en una posición compartida”, ha sostenido Fernández.
Nuevas reglas, ayudas y exigencias en la próxima PAC
Entre los elementos centrales de la reforma, la Conselleria ha explicado la introducción de una ayuda decreciente a la renta por superficie, la supresión del sistema de derechos históricos, el refuerzo de la focalización de las ayudas en los agricultores considerados activos y el establecimiento de límites máximos por explotación.
Asimismo, se ha presentado el nuevo concepto de “farm stewardship” (gestión de la explotación), que agrupa los actuales requisitos legales, la condicionalidad social y las prácticas de protección ambiental en un único marco de obligaciones para los beneficiarios de las ayudas.
Otro de los puntos destacados ha sido el refuerzo de las políticas vinculadas al clima, el medio ambiente y la biodiversidad, junto con la obligación de contar con una estrategia específica de relevo generacional, respaldada por un mayor peso presupuestario para facilitar la incorporación de jóvenes.
Durante la sesión también se han expuesto las líneas generales del pago destinado a pequeños agricultores, el diseño de las ayudas asociadas, las intervenciones sectoriales y los nuevos instrumentos de gestión de crisis previstos en la propuesta comunitaria.
En la misma línea informativa, la Conselleria ha trasladado al sector agrario las últimas novedades sobre la negociación de la PAC, entre ellas la carta enviada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, al Parlamento Europeo y al Consejo.
En dicha misiva, Von der Leyen admite la necesidad de avanzar hacia un presupuesto de 400.000 millones de euros para la PAC y plantea una serie de cuestiones que, ha lamentado el Govern, no se han incorporado todavía de manera formal al proceso negociador.
No obstante, Simonet ha valorado positivamente la disposición y el interés mostrados por la presidenta de la Comisión, si bien ha advertido que la cifra “sigue lejos de la que necesita realmente el sector agrario europeo”.
“En todo caso, las propuestas que se han barajado dependen de la discrecionalidad de los estados, lo que debilita el carácter común de la política agraria”, ha zanjado.