El gran consumo incrementa un 9% su gasto en innovación y rebasa los 1.410 millones en 2025

La inversión en innovación del gran consumo crece un 9% en 2025, alcanza máximos históricos y consolida la recuperación previa a la pandemia en España.

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El gran consumo incrementa un 9% su gasto en innovación y rebasa los 1.410 millones en 2025

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El sector del gran consumo destinó en España 1.411 millones de euros a innovación en 2025, lo que supone un avance del 9% frente a 2024 una vez descontada la inflación y permite recuperar los niveles previos a la pandemia, según la “Radiografía de la Innovación en Gran Consumo”, elaborada con motivo de la novena edición del Observatorio de Innovación en Gran Consumo.

El documento detalla que la industria continúa siendo el eslabón que más recursos concentra, con 787 millones de euros, por delante de la distribución, que canaliza 444 millones de euros, y del sector agrario, con 180 millones de euros.

Así, en términos absolutos, la inversión marca su máximo histórico y, una vez corregido el efecto de la inflación, mantiene una trayectoria claramente al alza, tras repuntar un 9% en 2025 y acumular un incremento del 17% respecto a 2023.

“En términos nominales, la inversión se sitúa en máximos, pero hay un salto grande en la inversión en la distribución, mientras que disminuye en la industria y en el sector agrario. Descontando la inflación, se observa otro incremento del 9%, pero vemos que estamos en una tendencia positiva de recuperación, aunque aún no hemos alcanzado los niveles máximos de prepandemia”, ha explicado el director general del Institut Cerdá, Miguel Hernández.

Hernández ha apuntado que, frente al resto de ramas de actividad, la trayectoria del gran consumo, que es “más sensible que otros”, resulta “un tanto diferente, ya que se sitúa por debajo del conjunto empresarial, por la sensibilidad del sector a la evolución inflacionista”.

Si se compara con el conjunto del tejido empresarial español, el peso de la inversión del gran consumo varía según cada eslabón de la cadena. La industria (1,91%) y la distribución (2,41%) se sitúan en línea con la media nacional del 2%, mientras que el segmento agrario queda rezagado, con un 0,36%.

El estudio también constata que la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) alcanzó un máximo de 480 millones de euros en 2025, lo que, una vez descontada la inflación, implica un repunte del 5,7% en comparación con 2024.

En este contexto, el gran consumo español continúa por detrás de los países europeos más avanzados en innovación, como Países Bajos, Bélgica o Alemania, tanto en el ámbito agrario como en la industria alimentaria. En parte, ello se explica por la configuración del tejido empresarial en España, donde predomina la pequeña y mediana empresa frente a otros mercados con mayor presencia de grandes corporaciones, que han podido recuperar antes sus niveles de inversión.

En cuanto a la financiación de la innovación, el informe indica que el grueso procede de recursos privados, que superan el 90%, mientras que, aunque entre el 58% y el 85% de las compañías accede a fondos públicos, su peso sigue siendo reducido y actúa sobre todo como palanca o complemento, no como base principal de financiación. Entre los obstáculos más frecuentes figuran la dificultad para identificar convocatorias adecuadas (42%), la elevada complejidad administrativa (30%) y los requisitos exigidos.

El 60% de las empresas ya integra la innovación en su estrategia

La radiografía constata que, desde 2018, el porcentaje de compañías que declara innovar ha crecido de forma notable: ha pasado de situarse en torno a un tercio del total a superar el 60% en todos los eslabones de la cadena en 2025.

Además, entre el 23% y el 34% de las empresas —según el eslabón— asegura innovar de forma continuada, lo que evidencia que la innovación ha dejado de ser algo esporádico para convertirse en una práctica integrada en la gestión habitual. “Hay un salto de empresas que son innovadoras o están innovando”, ha explicado Hernández.

En 2025, entre el 20% y el 39% de la facturación de las compañías que habían introducido nuevos productos procedía de esos lanzamientos, una proporción que se ha incrementado en todos los eslabones de la cadena desde 2018, cuando era del 14%.

Por su parte, el 80,7% de los consumidores considera que los alimentos y bebidas españoles son innovadores y más del 83% afirma que las novedades que llegan al mercado se ajustan a sus necesidades. Además, un 61% percibe que estos productos son más innovadores que los de otros países, y la innovación se aprecia sobre todo en platos preparados, aperitivos, congelados y dulces.

No obstante, el 59% de los consumidores sigue viendo los nuevos lanzamientos como caros o muy caros, aunque el 26% reconoce que adquiere de inmediato los productos recién llegados a los lineales. A pesar de continuar siendo una cifra elevada, mejora frente al 70% registrado en pleno pico inflacionista en 2023. “Hemos vuelto a la normalidad sobre el precio de las innovaciones a los que había en momentos de prepandemia”, ha subrayado Hernández.