Con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra el próximo domingo 22 de marzo, el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) ha querido subrayar “la importancia de este preciado bien para la agricultura”, y por ello centra parte de su labor en perfeccionar el riego mediante técnicas y tecnologías de última generación.
En esta línea, el IAS-CSIC de Córdoba ha señalado en un comunicado que “la agricultura de regadío en España opera actualmente al límite de sus recursos de agua dulce, lo que la sitúa en una posición de extrema vulnerabilidad ante las sequías. Se prevé que esta presión hídrica se intensifique en los próximos años debido al avance del cambio climático”.
Esta situación resulta “especialmente crítica para los cultivos arbóreos, donde la falta de agua, no solo compromete la cosecha anual, sino que pone en riesgo inversiones a largo plazo y la estabilidad de los mercados” y, según el IAS-CSIC, “la estrategia más viable para reducir el consumo de agua en estos cultivos es el Riego Deficitario Controlado (RDC), que consiste en reducir el aporte hídrico durante las fases de crecimiento menos sensibles del árbol”.
Aunque este enfoque ha demostrado su potencial para mejorar la eficiencia en el uso del agua, “su aplicación conlleva riesgos graves”, ya que “si no se cuenta con un conocimiento preciso y constante del uso de agua de la planta, el agricultor puede comprometer gravemente la productividad del cultivo”.
Los sistemas actuales para cuantificar directamente en la explotación el consumo hídrico de los cultivos implican costes elevados y dificultades técnicas que los mantienen casi exclusivamente en el ámbito científico. Para afrontar este reto, los investigadores Francisco Villalobos (UCO e IAS-CSIC) y Luca Testi (IAS-CSIC) están desarrollando un dispositivo innovador dentro del proyecto PID2023-153178OB-I00.
Este proyecto, respaldado por la financiación de la Agencia Estatal de Investigación y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, persigue “permitir que las explotaciones estándar midan, en lugar de estimar, la evapotranspiración real de sus huertos en tiempo real, una capacidad que hasta hoy estaba reservada a científicos con equipos extremadamente costosos y complejos, como por ejemplo la Covariancia de Torbellinos”, según ha explicado Testi.
El nuevo equipo se basa en un método micrometeorológico original desarrollado por los investigadores Henk de Bruin (Universidad de Wageningen, Países Bajos) y Francisco Villalobos. Tal y como aclara el investigador del IAS-CSIC, “aunque el concepto se formuló hace años, su aplicación práctica no ha sido posible hasta la aparición actual de sensores de humedad del aire de alta velocidad y estado sólido”, y “gracias a la integración de sensores de bajo coste, los prototipos electrónicos actuales ya están superando con éxito las fases de prueba”.
El objetivo final de esta línea de trabajo es “entregar a la sociedad un sistema de control de riego asequible y manejable para cualquier explotación, permitiendo una gestión del agua segura, precisa y, sobre todo, sostenible”.
Proyectos para optimizar el agua en frutos rojos
Además de este desarrollo, el IAS-CSIC mantiene otras investigaciones centradas en el uso racional del agua en el campo. En la actualidad, el investigador David Lozano lidera el proyecto SOSBerries, enmarcado en el Plan Sequía, que ya ha obtenido avances significativos para optimizar el riego en el cultivo de frutos rojos en el entorno de Doñana, uno de los espacios naturales más valiosos de Europa.
La iniciativa, según detalla Lozano, “se está desarrollando en condiciones reales de producción y persigue un objetivo claro, ayudar al sector a regar mejor, con más precisión y con mayor conocimiento del comportamiento del cultivo”, y “uno de los principales avances del proyecto ha sido el despliegue de una infraestructura de seguimiento en campo basada en sensorización IoT, capaz de registrar de forma continua información clave del sistema suelo-cultivo-atmósfera-red de riego”.
Esta recopilación de datos, añade el investigador del Instituto, “permite conocer con mucho mayor detalle cómo responde la fresa a distintas condiciones de manejo y disponibilidad hídrica, generando información útil para la toma de decisiones”.
Gracias a esta monitorización, SOSBerries está creando un ‘Gemelo Digital’ del sistema productivo, es decir, una réplica virtual del cultivo que combina datos reales, modelos y reglas de funcionamiento para estimar con mayor precisión las necesidades de riego y optimizar su planificación. “El proyecto avanza así hacia una agricultura más eficiente, en la que la digitalización no es un fin en sí mismo, sino una herramienta práctica para usar mejor cada gota de agua”, según ha señalado Lozano.
Con esta aproximación, SOSBerries se consolida como una experiencia pionera de innovación aplicada en una zona de enorme sensibilidad ambiental y de gran relevancia estratégica para la agricultura andaluza. Su aportación no se limita a la tecnología en sí, sino a su capacidad de transformar conocimiento científico en soluciones prácticas, transferibles y alineadas con los grandes desafíos de sostenibilidad del regadío.
Nueva línea de investigación en pistacho en el Valle del Guadalquivir
En paralelo a estos trabajos, el IAS-CSIC también analizará las necesidades hídricas del pistacho en fase de desarrollo en el Valle del Guadalquivir a través del proyecto “Caracterización de las necesidades hídricas de una plantación de pistacho en desarrollo en el Valle del Guadalquivir” (Gropian).
Los investigadores Luca Testi y Victoria González, junto con Francisco Orgaz y Pablo Zarco, integrantes del Departamento de Agronomía del Instituto, han logrado financiación de la Junta de Andalucía para proyectos de investigación aplicada y desarrollo experimental. “El principal objetivo de este proyecto es la caracterización agronómica de las plantaciones de pistacho durante la fase de formación, fundamental para un correcto desarrollo del cultivo y una pronta entrada en producción”, ha apuntado González Dugo.
El trabajo, con una duración prevista de tres años y centrado en precisar sus requerimientos de agua y valorar la sostenibilidad del cultivo en la zona del Valle del Guadalquivir, se realizará en colaboración con la finca cordobesa Cortijo La Reina. Esta iniciativa abre una nueva línea de estudio en el IAS-CSIC dedicada al pistacho, un cultivo de alta rentabilidad que está ganando presencia en el Valle del Guadalquivir.