España destaca en los controles del aceite de oliva, aunque el Tribunal de Cuentas de la UE ve fallos en las sanciones

Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo sitúa a España entre los países con mejores controles del aceite de oliva, pero alerta de sanciones demasiado lentas.

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España se sitúa entre los Estados miembro con un desempeño más sólido en los controles sobre el aceite de oliva, de acuerdo con un informe reciente del Tribunal de Cuentas Europeo (ECA, por sus siglas en inglés). No obstante, el organismo fiscalizador advierte de que los procedimientos sancionadores en el país se alargan en exceso.

Durante la presentación del documento, los auditores explicaron que las autoridades españolas verifican todos los parámetros exigidos por la normativa en los controles de conformidad, algo que no se lleva a cabo de forma sistemática en el resto de países analizados.

El informe también resalta que España, principal productor de aceite de oliva de la UE, efectúa controles en todas las etapas de la cadena de suministro: desde la industria y el comercio minorista hasta las operaciones de importación, exportación y ventas por internet, abarcando aceites de oliva de diversos orígenes.

Sin embargo, el Tribunal precisó en una rueda de prensa que ha detectado “debilidades” en el caso español, sobre todo en lo relativo a la duración de los expedientes sancionadores, que pueden prolongarse varios años. Esta lentitud retrasa la retirada del mercado de los productos no conformes y reduce el efecto disuasorio de las multas.

Aplicación desigual del marco legal en la UE

Más allá del caso español, el informe pone de manifiesto carencias en la aplicación de las normas a nivel comunitario y remarca la necesidad de reforzar la trazabilidad y la efectividad de las sanciones, pese a que la Unión Europea dispone de un marco legal amplio para garantizar que el aceite de oliva sea “auténtico, seguro y trazable”.

Los auditores constatan que algunos Estados miembro no alcanzan el mínimo de controles exigido, omiten ciertos parámetros obligatorios o dejan fuera partes del mercado sin una justificación basada en el riesgo.

Contaminantes y controles a las importaciones

El Tribunal concluye que los controles de residuos de plaguicidas en el aceite de oliva producido dentro de la UE funcionan de forma adecuada y apenas detectan incumplimientos. En cambio, los sistemas de vigilancia de otros contaminantes están menos desarrollados y los análisis de riesgos no siempre quedan documentados.

El informe recuerda, además, que aunque la UE importa en torno al 9% del aceite de oliva que consume, el producto procedente de países terceros no se somete de forma sistemática a controles, ni de plaguicidas ni de otros contaminantes, lo que, según los auditores, “supone un riesgo potencial para el sistema de control”.

Otra dificultad señalada es la trazabilidad del origen, especialmente en aceites de mezcla o que cruzan varias fronteras dentro del mercado interior. Aunque países como España e Italia incluyen el origen en sus controles a lo largo de la cadena, los auditores comprobaron que no siempre es posible reconstruir el rastro completo del producto.

Ante estas carencias, el Tribunal insta a la Comisión Europea a intensificar la supervisión de los sistemas nacionales de control, aclarar las normas sobre mezclas de aceites, mejorar las directrices sobre los controles de contaminantes y reforzar los mecanismos de trazabilidad.

“La UE cuenta con un marco sólido para garantizar la calidad y la seguridad del aceite de oliva, pero aún hay margen de mejora en su aplicación”, señalan los auditores, que insisten en que avanzar en estas medidas resulta esencial para mantener la confianza de los consumidores y proteger la reputación del sector.

Respuesta de la Comisión Europea

En su reacción al informe, el Ejecutivo comunitario reconoce que el trabajo de los auditores pone de relieve “áreas de mejora” en la aplicación de la normativa por parte de los Estados miembro, aunque sostiene que el marco europeo para el aceite de oliva es “completo” y asegura un elevado nivel de calidad, seguridad y autenticidad para los consumidores.

La Comisión Europea recuerda que la aplicación de estas reglas recae en las autoridades nacionales, mediante sistemas de control basados en el riesgo, y admite que el análisis del Tribunal de Cuentas le aporta información adicional sobre cómo funcionan estos mecanismos y sobre los ámbitos en los que será preciso reforzar la supervisión.

A partir de estas conclusiones, el Ejecutivo comunitario se compromete a intensificar el seguimiento de los sistemas nacionales, pidiendo datos más detallados sobre las inspecciones realizadas y las sanciones impuestas, además de actualizar las orientaciones dirigidas a los Estados miembro, especialmente en lo relativo a contaminantes y trazabilidad.

Asimismo, subraya que el aceite de oliva procedente de terceros países debe ser objeto de controles específicos y cumplir los mismos requisitos que el producido dentro de la Unión Europea.