El colectivo Grupo Lobo Asturias ha exigido este martes el “inmediato cese” del consejero de Medio Rural y Política Agraria del Principado, Marcelino Marcos, después de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo que respalda a las organizaciones ecologistas frente a los planes de gestión del lobo en Asturias y Cantabria.
En un comunicado remitido por la organización, los ecologistas señalan al consejero como “responsable e instigador de las matanzas indiscriminadas de lobos en Asturias que se han demostrado ilegales” y reprochan que en esos controles participaran cazadores, a pesar de que el lobo no está catalogado como especie cinegética.
La respuesta del colectivo llega tras la decisión del Supremo de estimar los recursos de la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) y de Ecologistas en Acción Cantabria contra los métodos de control de la especie. En lo que respecta a Asturias, el alto tribunal anuló varias normas autonómicas, entre ellas el Programa Anual de Actuaciones de Control del Lobo 2022-2023 y parte del II Plan de Gestión.
La resolución judicial determina que la autorización para abatir ejemplares solo puede darse cuando sea la única vía para impedir daños al ganado y debe ir precedida de un análisis de las medidas alternativas que puedan aplicar razonablemente las explotaciones. Igualmente, subraya que la extracción debe ser selectiva y no puede llevarse a cabo de forma indiscriminada sobre un número prefijado de individuos, puesto que la muerte de determinados lobos puede resultar “particularmente perjudicial” para la manada.
Desde Grupo Lobo Asturias afirman que está “demostrado científicamente” que la eliminación sistemática de ejemplares no reduce los conflictos con la ganadería y que incluso puede agravarlos. Recuerdan, además, que en los años en los que el lobo figuró en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) y no se aplicaron controles poblacionales, los perjuicios al ganado se redujeron respecto a etapas anteriores.
El colectivo sostiene que el lobo es una especie en fase de recuperación que estuvo al borde de la desaparición y que, aunque su número haya aumentado, continúa siendo una especie amenazada que precisa protección. Al mismo tiempo, considera que cargar sobre el lobo la responsabilidad de la crisis del sector ganadero distrae del debate sobre el bajo precio de la carne y la leche, el encarecimiento de los costes de producción y los retrasos en el pago de las indemnizaciones por daños de fauna.
Por último, Grupo Lobo Asturias demanda que las políticas de gestión tengan en cuenta tanto el bienestar de la ganadería extensiva como la conservación de la biodiversidad y reivindica la función del lobo en el control de los ungulados silvestres y en el mantenimiento del equilibrio ecológico.