Ifapa impulsa en Pulpí la biosolarización para desinfectar y revitalizar suelos hortícolas sin químicos

Ifapa presenta en Pulpí el proyecto Optimsoil, que combina biofumigación y solarización para controlar patógenos y mejorar suelos hortícolas sin químicos.

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La presidenta del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), Marta Bosquet, ha intervenido este viernes en Pulpí (Almería) en una jornada técnica centrada en la desinfección y mejora del suelo mediante cultivos biofumigantes para frenar el hongo patógeno Fusarium y el nematodo Meloidogyne en lechuga y en producciones de invernadero.

El encuentro, al que han asistido 65 profesionales del sector y en el que también ha tomado parte el concejal de Agricultura de Pulpí, Juan Antonio Navarro, forma parte del proyecto Optimsoil del Ifapa, una línea de investigación orientada a perfeccionar la biosolarización con el objetivo de reforzar la salud del suelo en explotaciones hortícolas tanto protegidas como al aire libre.

“Este proyecto del Ifapa habla de futuro y de sostenibilidad, pero habla sobre todo de salud, porque la salud del suelo es el motor de nuestra agricultura”, ha señalado Bosquet en una nota, destacando que supone una oportunidad para “ofrecer a los agricultores una alternativa real, eficaz y sostenible a los fumigantes químicos”.

La responsable del instituto ha remarcado que “este proyecto aplica ciencia para combinar el potencial de la biofumigación con la energía de la solarización para desinfectar a la vez que se mejora el suelo”, ha subrayado.

La sesión, celebrada en el Espacio Escénico de Pulpí, ha incluido seis ponencias especializadas y una mesa redonda. Tras la presentación del proyecto Optimsoil a cargo del investigador del Ifapa Miguel de Cara y del catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid Daniel Palmero, la profesora Laura Gálvez ha expuesto la situación actual y las previsiones sobre nuevas variantes de la fusariosis de la lechuga, una enfermedad fúngica destructiva causada por Fusarium oxysporum f. sp. Lactucae.

Asimismo, el profesor Juan Manuel Arroyo ha abordado el uso de cubiertas biofumigantes y abonos verdes, además de los criterios para seleccionar la especie más adecuada, mientras que el doctorando Moisés de León ha detallado los ensayos de campo y las experiencias de biosolarización en lechuga comercial. A su vez, el doctorando Felipe Peiró ha estudiado durante la jornada la susceptibilidad de cuatro cultivos biofumigantes frente al nematodo nodulador Meloidogyne incognita.

Posteriormente, la mesa redonda ha estado moderada por la técnico especialista del Ifapa Carmen García, con la participación de la investigadora del Imida Caridad Ros, el técnico del Grupo GS España Pedro López y los coordinadores del proyecto, Miguel de Cara y Daniel Palmero.

Suelos más sanos y sin fumigantes químicos

En numerosas áreas hortícolas españolas, los suelos presentan una elevada afección por patógenos de difícil manejo, como Fusarium en lechuga o los nematodos del género Meloidogyne en invernaderos. Estas patologías ocasionan importantes pérdidas económicas y su control se complica cada vez más por la aparición de nuevas razas y la mayor resistencia de los patógenos, la limitación en el uso de fumigantes químicos y el efecto del monocultivo, que favorece su propagación.

En este contexto, el proyecto de optimización de la biosolarización para incrementar la salud del suelo en cultivos hortícolas protegidos y al aire libre (Optimsoil) se plantea como una vía innovadora para cuidar el suelo y contener enfermedades en hortícolas.

Esta línea de trabajo, desarrollada conjuntamente por el Ifapa y la Universidad Politécnica de Madrid, persigue mejorar la salud del suelo y el control de enfermedades en hortícolas, tanto bajo plástico como en campo abierto, mediante técnicas sostenibles y sin recurrir a fumigantes químicos.

Según explican los investigadores, la biosolarización combina la biofumigación, con cultivos que al incorporarse al terreno liberan sustancias naturales capaces de combatir patógenos, y la solarización, que consiste en cubrir el suelo húmedo con plástico para elevar la temperatura y desinfectarlo. La suma de ambas prácticas incrementa la eficacia en el control y contribuye a mejorar la fertilidad del suelo.

Los cultivos biofumigantes evaluados en el proyecto, especies de rápido crecimiento y elevada producción de biomasa, incluyen brassicas como mostazas o rábano, sorgo (Pasto de Sudán) y Crotalaria juncea. Estas plantas aportan compuestos naturales que ayudan a frenar patógenos del suelo, al tiempo que mejoran la estructura del terreno y aumentan la materia orgánica.

Para ello, se han llevado a cabo ensayos en laboratorio y bioensayos en mesocosmos (macetas) para cuantificar la reducción de patógenos y nematodos, junto con ensayos agronómicos destinados a determinar qué cultivos biofumigantes resultan más eficaces en cada zona.

Paralelamente, los investigadores han desarrollado pruebas en explotaciones reales, tanto en invernaderos de Almería y Chipiona como en parcelas de lechuga en Madrid, realizando numerosos análisis de salud del suelo, incluyendo estudios de microbiota, nematofauna y parámetros de fertilidad.

El objetivo de esta línea de investigación se centra en el control eficaz de Fusarium y Meloidogyne sin emplear fumigantes, en el impulso de suelos más sanos y productivos, con mayor biodiversidad, más materia orgánica y mejor estructura, así como en la reducción del uso de fertilizantes minerales, sustituyéndolos por cultivos biofumigantes que aporten nutrientes y disminuyan el riesgo de lixiviación.

Además, el proyecto pretende facilitar el cumplimiento de las normativas europeas mediante técnicas alineadas con la agricultura sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, al tiempo que se analiza una alternativa real a los fumigantes químicos, especialmente relevante en aquellas zonas donde su uso ya está prohibido.