La Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, encabezada por Marián Cano, respalda mediante Ivace+i Innovación un nuevo proyecto orientado a la recogida y aprovechamiento de redes de pesca al final de su vida útil, con la meta de convertirlas en productos sostenibles y “de alto valor añadido” para sectores como el nylon, los envases, la agricultura o la automoción.
La propuesta, llamada Redes4Value, se centra en las redes fabricadas con poliamida, un plástico o fibra sintética con “gran potencial para el reciclado químico”, según ha detallado la Generalitat en un comunicado. La estructura de este polímero hace posible recuperar monómeros como la caprolactama, considerada la “pieza fundamental” de este material, con los que se pueden obtener nuevos componentes con propiedades idénticas a las del producto original, conservando así una calidad equiparable a la materia prima virgen.
El proyecto agrupa a un consorcio liderado por el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), en el que también participan UBE, Ziknes y la Universitat de València. Asimismo, la iniciativa se beneficia del apoyo financiero de la Unión Europea a través del programa Feder Comunitat Valenciana correspondiente al periodo 2021-2027.
Mediante este trabajo conjunto, las entidades implicadas aspiran a cerrar el ciclo de vida de las poliamidas y, al mismo tiempo, disminuir la contaminación de los océanos mediante soluciones innovadoras que puedan trasladarse a escala industrial.
Las poliamidas recicladas se orientan a aplicaciones en campos como el embalaje, la agricultura, la automoción o la impresión 3D. Firmas como UBE ya estudian su salida al mercado, mientras que Ziknes está adaptando sus equipos para validar piezas de gran tamaño. Entre las primeras aplicaciones potenciales figuran envases, cubiertas agrícolas, componentes para vehículos y demostradores 3D de gran formato.
De este modo, “estas soluciones no solo reducen la dependencia de materias primas vírgenes, sino que también abren nuevas oportunidades para la industria en términos de sostenibilidad y economía circular”, ha señalado la investigadora en Reciclado Químico en aimplas, Nairim Torrealba.
Colaboración internacional y avances técnicos
Redes4Value está desarrollando y perfeccionando técnicas como la despolimerización hidrotérmica, la solvólisis con líquidos iónicos y la extrusión reactiva, además de analizar la viabilidad técnica y el impacto ambiental de cada proceso. Uno de los principales retos consiste en tratar redes muy deterioradas y con un elevado contenido de impurezas, aunque los resultados obtenidos hasta ahora son “muy prometedores”.
La cooperación con la marca Sea2See ha sido “clave”, ya que permite disponer de redes recuperadas en Ghana desde 2019, lo que facilita articular una cadena de valor circular y contrastar los procesos con material real. “Sin estas redes sería imposible avanzar”, ha subrayado Torrealba.
Funciones de las entidades colaboradoras
Dentro del consorcio, Aimplas asume la responsabilidad de las tareas de reciclado químico, mientras que UBE se ocupa del escalado industrial, es decir, de trasladar el proceso desde el laboratorio a una fase en la que la recuperación de monómeros se realice a gran escala. UBE también desarrolla la repolimerización, que consiste en volver a unir los monómeros recuperados para generar nuevos polímeros. Así, cuando se procesan redes de pesca, la repolimerización permite transformarlas de nuevo en nylon utilizable, con propiedades muy próximas al material original.
Por otro lado, Ziknes se responsabiliza de la validación del material obtenido en impresión 3D, y el grupo MATS de la UV (MATS-UV) se centra en los estudios de solvólisis, un proceso químico que descompone materiales mediante un disolvente, y en el análisis de la cinética, disciplina que estudia la velocidad de las reacciones y cómo influyen en ella factores como la temperatura, la presión, la concentración o la naturaleza del disolvente.
En conjunto, el equipo investigador analiza cómo fragmentar el polímero de las redes de pesca con un disolvente para recuperar monómeros, al tiempo que aplica la cinética para determinar las condiciones óptimas y la velocidad de dicha reacción. “Nuestro objetivo es consolidar una línea de reciclado químico que pueda aplicarse a residuos complejos y demostrar que es una solución real y necesaria”, ha concluido Torrealba.