La consultora Kreab ha congregado en Madrid a representantes del sector vitivinícola, administraciones públicas y fondos de inversión para debatir sobre los desafíos de competitividad, consolidación e internacionalización del vino español, en un escenario marcado por la caída del consumo y la presión sobre los precios.
Durante la jornada se remarcó que el sector atraviesa una etapa de cambio condicionada por la inflación, la incertidumbre geopolítica, las variaciones en los hábitos de consumo y las tensiones arancelarias, factores que están afectando a la demanda a escala mundial.
El subdirector general de Competitividad de la Cadena Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Clemente Mata, destacó que España continúa siendo uno de los grandes productores de vino del mundo y líder en producción ecológica, aunque advirtió de los retos que plantea el actual contexto económico y geopolítico.
Por su parte, la directora general de la Organización Interprofesional del Vino de España, Susana García Dolla, señaló que el consumo mundial se sitúa en niveles inferiores a los de hace más de tres décadas, lo que obliga al sector a buscar nuevas vías de generación de valor a través de la innovación, la sostenibilidad y la internacionalización.
En este contexto, los participantes coincidieron en que la consolidación empresarial se perfila como una de las principales palancas para mejorar la rentabilidad en un mercado con más de 4.000 bodegas y una elevada capacidad productiva. Asimismo, subrayaron la necesidad de reforzar la presencia en mercados maduros como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, al tiempo que se exploran nuevas oportunidades en América y Asia.
La jornada también abordó el papel de la inversión y la adaptación del modelo de negocio ante la reconfiguración de los canales de distribución y la evolución de la demanda, así como la importancia del enoturismo y la construcción de marca como herramientas de diferenciación.
En materia de sostenibilidad y tecnología, los expertos destacaron la relevancia de la innovación en el cultivo y la gestión eficiente de los recursos, especialmente ante el impacto del cambio climático, así como el valor del patrimonio varietal para mejorar la adaptación del viñedo.
El encuentro concluyó con un consenso sobre la necesidad de avanzar en la modernización del sector, combinando tradición e innovación, y reforzar su posicionamiento internacional para garantizar su competitividad a largo plazo.