La compañía alemana Henkell ha pasado a controlar el 100% del capital de Freixenet, convirtiéndose en el único dueño de la histórica firma catalana de vinos, ocho años después de hacerse con el 50% de la sociedad, según detalla el grupo este martes en un comunicado.
La transacción, de la que no se han hecho públicos los términos económicos, quedó formalizada el lunes, tras el entendimiento alcanzado entre la familia Ferrer y José Luis Bonet, anteriores accionistas, para desprenderse del paquete accionarial que aún conservaban en favor del grupo Henkell Freixenet.
El consejero delegado de Henkell, Andreas Brokemper, ha señalado que durante este tiempo ambas partes han mantenido una relación “basada en la confianza y la colaboración” y ha subrayado que, gracias a ello, han conseguido reforzar la posición del grupo en el negocio internacional de los vinos espumosos.
“Valoramos enormemente la confianza que las familias Ferrer y Bonet han depositado en nosotros. Es un honor asumir Freixenet y toda la responsabilidad de desarrollar con éxito la empresa hacia el futuro”, ha añadido Brokemper en la nota.
Por su lado, Pedro Ferrer, hasta ahora coconsejero delegado de Freixenet, ha destacado que “como dos empresas familiares que comparten los mismos valores, encontramos en Henkell Freixenet un socio de confianza que preservará nuestro legado mientras lleva la empresa hacia el futuro”.
El comunicado precisa que Ferrer continuará ligado a Freixenet al asumir la presidencia de honor de la compañía junto a Bonet, manteniendo además funciones de representación de la marca en diversas instituciones.
Asimismo, tanto la familia Ferrer como Bonet seguirán presentes en el negocio vitivinícola, al reforzar su apuesta por Ferrer Wines, el grupo de bodegas propiedad de Pedro Ferrer y su familia, concluye la comunicación del grupo.